Descubre la historia detrás del famoso Cha Cha Cha “La engañadora”

Descubre la historia detrás del famoso Cha Cha Cha “La engañadora”

Al hablar de cha-cha-chá en Cuba, existe una canción que recuerda a sus bailarines. Este hito en el ritmo cubano, este bailar fue creado por el maestro Enrique Jorrin, se escribió como experimento en una famosa esquina en la Habana. Las asociaciones “Prado y Neptuno” y “Silver Star”, grandes establecimientos de baile, le sirvieron como pista de baile a los primeros que disfrutaron de esta melodía. Es justamente en este lugar donde nació esta pieza musical que sería todo un hito en Cuba.

“la engañadora”, el primer rito musical en cha-cha-chá compuesto por Jorrin, llega en pocos meses al primer lugar a nivel nacional, para luego estar en todo el mundo, un sello personal del profesor Jorrin, pero, ¿Quién fue la engañadora?

¿De donde proviene aquella dama que puso a gozar al mundo y además convirtió a la afamada esquina Prado y Neptuno en el ojo musical de esa época?

Según algunas fuentes consultadas, el profesor Jorrin tomó de inspiración a una chica que un día tránsito por el frente de él y un grupo de caballeros que charlaban en la esquina de las calles Infanta y Sitios, ubicadas en la Habana. Ante la mirada de desprecio que la muchacha les miró, uno de los que la admiraban le dijo: “Tanto cuento y cuando viene a ver son de goma”. En otro momento en que el profesor se encontraba en el recordado salón de bailes de la esquina Prado y Neptuno, entro una muchacha esbelta pero que presumia un gran trasero. Una moda que era artificial para la época. En ese mismo momento le paso por su mente “¿Esta será la engañadora? ¿Usará postizos?”.

Otras fuentes afirmar que la inspiración provino de Manolo Maylán, un famoso travesti de Cuba. Maylán estuvo envuelto en un “incidente de confucion” por qué un ciudadano norteamericano le propuso matrimonio, pero al saber la verdad, el hombre le quiso matar a tiros. Simplemente se trataba de un hombre en “confusión”, respondía el travesti a los medios en la Habana quienes catalogaron el hecho como “un drama pasional”.

Lo verdadero de todo es que el ritmo y la “Engañadora” se ganarían en poco tiempo todo el cariño del mundo y bailarían el famoso cha-cha-chá que hoy se mantiene en vida y de energía como un ritmo tropical y que el creador Jorrin pudo lograr.

Aún vive en el Pueblo Nuevo, ubicado en la Habana, Águeda Álvarez, a quien señalan es la creadora de los pasos del cha-cha-chá uno, dos, tres; cha… cha… chá, y que sirvió como la primera imagen de la “engañadora” acompañando por el mundo a la orquesta América y a Enrique Jorrín.

“Pero todo en esta vida,

Se sabe, sin siquiera averiguar,

Se ha sabido que sus formas,

Rellenos tan sólo hay.

Qué bobas son las mujeres

Que nos quieren engañar.

Me dijiste.

Ya nadie las mira,

Ya nadie suspira,

Ya sus almohaditas

Nadie las quiere apreciar.»

Este tema fue el primer triunfo del profesor Jorrín, grabado bajo el sello Panart, compañía que atravesaba problemas económicos en ese momento. La grabación traía al otro lado “Silver Star” quien acompañó este nuevo triunfo mundial.

El mismo maestro, declaró que esto se trataba de un chica que entro a la sala desaliñada y se dirió rápidamente al baño, pero al salir ya lucia mas arreglada, con buen peinado, maquillaje y llevando un vestido elegante de hilo puro. Los músicos al percatarse del cambio, comentaron que esa chica “engañaba” y uno de ellos exclamó “¡es una engañadora!”.

La primera pieza con este ritmo, comienza diciendo:

“A Prado y Neptuno iba una chiquita”

Al mismo tiempo de tomar fama, tambien tomó popularidad esa esquina en la Habana, considerada como la esquina del cha-cha-chá.

Junto con La Engañadora también resultaron piezas de mucho éxito las tituladas El túnel, Nada para ti, Me muero y Cógele bien el compás.

El triunfo de este ritmo fue entre los años 1953 a 1954 y llegó a la altura de otros ritmos bailables. Las orquestas de tipo charangas de inmediato ajustaron este ritmo dentro de sus repertorios.

Jorrin, expresó que el éxito de esta pieza se debe a su publico bailador ya que la letra es sencilla y fácil de aprender.

El nombre de esta pieza, nació por el sonido que realizan los bailadores al arrastrar los pies en el suelo con el ritmo de la canción.

Con Jorrín, ocurrio lo mismo a lo acontecido con el Mambo, ya que otros músicos se disputaban su autoria, por lo que tuvo que abandonar la orquesta donde se dio a conocer este ritmo musical.

Durante el 8 de mayo de 1954, debido a las discrepancias donde había dado a conocer la pieza, Jorrín fundó su propia orquesta.

El primer baile lo ofreció en los Jardines de San Francisco de Paula, y desde luego, las canciones interpretadas eran casi siempre cha-cha-chá.

El maestro nació el 25 de diciembre de 1926 en el pueblo de Candelaria. En Pinar del Rio. Era de una familia de músicos, tres varonas y una hembra. Su hermano mayor Miguelito, fue violinista en la Orquesta  de los Hermanos Contreras. Su padre tocaba Clarinete, pero la música no le daba sufrientes ingresos y era sastre. Enseño a Jorrín solfeo y comenzó a componer.

En 1930 se trasladan a la Habana y Vivian en una calle llamada Fernandina. El maestro estudió hasta sexto grado en una escuela primaria y luego en la Academia Farías.

Mientras estudiaba trabajaba con la Orquesta de los Hermanos Peñalver, pero se inició como violinista en el año 1944. En el año 1945 era director de una orquesta llamada Selecciones del 45. En 1946 dirigió la orquesta América, hasta 1954.

En México recibió varios homenajes, por parte de la compañía Musar recibió el Disco de Oro por las ventas en el año 1980 y además se eligió el cha-cha-chá para un popular programa de los ritmos más populares en la televisión, con el nombre Tropidanza.

El 12 de  diciembre de 1987 falleció el famoso compositor, dejando en el recuerdo de la eternidad este ritmo tan famoso del folklor Cubano.

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