fbpx
Monumento a Antonio Maceo en Santiago de Cuba
BluesyPete / Wikimedia

Antonio Maceo, el Titán de Bronce a 175 años de su natalicio

El General José Antonio de la Caridad Maceo y Grajales, jefe militar del Ejército Libertador, era hijo de una mulata cubana casada con otro mulato venezolano. Su imponente estatura y su resistencia física, unidas al color de su piel, inspiraron a Manuel Sanguilly el epíteto de «Titán de Bronce» con el que se conoce a este gran cubano que nació en Santiago un 14 de junio, hace 175 años.


Nacido en 1845, al estallar la guerra contra España en 1868 Maceo, su padre y sus hermanos se unieron a los rebeldes, alentados por Mariana Grajales, su madre. Por su coraje, disciplina y habilidades estratégicas, Antonio Maceo fue subiendo en el escalafón militar hasta llegar al grado de Mayor General del ejército mambí.

Antonio Maceo Grajales
Antonio Maceo Grajales

La protesta de Baraguá

El 10 de febrero de 1878 se firma la Paz del Zanjón, que pone fin a la Guerra de los Diez Años. Al enterarse del acuerdo, Maceo se reúne con el general español Arsenio Martínez Campos el 15 de marzo. En la entrevista, el Titán de Bronce le comunicó a Martínez Campos su desacuerdo con el pacto, pues no se llenaban los objetivos de los rebeldes: la liberación de la esclavitud y la independencia de Cuba.

Este episodio se conoce como la Protesta de Baraguá, Antonio Maceo reinició las hostilidades el 23 de marzo.

Exilio y vuelta a Cuba

El desencanto que trajo la Paz del Zanjón llevó al fracaso la lucha de Maceo, quien debió exiliarse, sin deponer nunca su idea de liberar a su patria. Estuvo en Haití y Jamaica. Prestó servicios al Ejército de Honduras y en el Ministerio de Guerra de ese país. Posteriormente debió emigrar a Estados Unidos y luego a Costa Rica, donde le contacta José Martí para iniciar la Guerra del 95, la «Guerra Necesaria».

El primero de abril de 1895, el Titán de Bronce desembarca en Baracoa. De nuevo en suelo cubano, encabeza la Invasión a Occidente, junto a Máximo Gómez, llegando a Mantua a finales de 1896. La lucha con los españoles fue desigual, entrando en combates donde sus oponentes le superaban ampliamente en número. Pero la astucia estratégica de Maceo y el uso de técnicas de guerrillas y combate abierto lograron sobreponerse a los ibéricos.

Certificado por 20 pesos del año 1936 con la imagen de Antonio Maceo
Certificado por 20 pesos del año 1936 con la imagen de Antonio Maceo

La muerte del Titán de Bronce

El 7 de diciembre de 1.896 Maceo marchaba hacia Camagüey acompañado de unos 20 hombres. Debía reunirse con Máximo Gómez. Cerca de Punta Brava, al sur de La Habana, una columna española les atacó. En un momento del combate alcanzó a decir las que fueran sus últimas palabras: «¡Esto va bien!». En ese momento, un disparo alcanzó su torso y otro entró por su mandíbula, penetrando su cráneo. Su muerte fue casi instantánea.

Sus compañeros de armas huyeron. Francisco Gómez Toro, hijo de Máximo Gómez, se quedó a defender el cadáver, pero fue muerto por los españoles. Los restos de estos mártires de la independencia cubana reposan en el monumento de Cacahual, cerca de la antigua finca de San Pedro.

Para recordarlos, las graduaciones de las academias militares cubanas se realizan en este lugar.

Si le ha gustado este artículo, también podrían interesarle estos otros:

También puede ver artículos similares en nuestra sección de Temas Históricos.

Escrito por | Redacción - AHP

Fuente: Archivo TodoCuba

Patrocinado por: Pacotillas - Envíos a Cuba