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El río cubano Almendares
JasonMiamiFl / Wikimedia

El Almendares: el río cubano que divide dos municipios habaneros

El río cubano Almendares no es quizás, el más caudaloso de Cuba, ni el más extenso, pero sí que es bien popular. Sobre todo por su posición geográfica, ya que divide dos importantes municipios habaneros antes de desembocar al mar: Plaza de la Revolución y Playa.


Su curso nace en las montañas al oeste de Tapaste, al este de la provincia de La Habana.

El río Almendares a su paso por el Parque Metropolitano de La Habana. Fuente: Stephen Colebourne / Flickr (CC BY-SA 2.0).

Algunos datos interesantes sobre el río cubano Almendares

Con una extensión de 45 kilómetros, el río desemboca en el Estrecho de la Florida, y parte del recorrido del Almendares integra el llamado Parque Metropolitano de La Habana, donde se desarrollan varias actividades y shows para público de todas las edades, desde niños hasta adultos de la tercera edad.

El Almendares tiene uno de los puentes más vistosos y famosos de Cuba, gracias a su conexión del Vedado con Miramar, une dos barrios capitalinos, de los de mayor nivel de vida y recreación en el país.

El principal surtidor del Almendares es el arroyo Babiney, que luego se une a los riachuelos “Lechuga”, “Jicotea” y “Chapalote”. En total, la cuenca del río abarca 350 km2.

Parte de la historia del Almendares

Fue llamado primeramente “Casiguaguas” por los aborígenes, “Chorrera” por los españoles, pero definitivamente se quedó con el nombre de “Almendares” y se le otorgó en honor al Obispo de La Habana, Enrique Almendráis, de quien se cuenta que tuvo mejorías de su estado de salud al bañarse en sus aguas.

Un puente sobre el río cubano Almendares
Un puente sobre el río cubano Almendares en una ilustración antigua. Fuente: Picryl.

En 1544, el Gobernador Juan Dávila pidió autorización a la metrópoli para encausar el agua de “La Chorrera” hacia la villa de San Cristóbal de La Habana, y luego de 33 años, se terminó la Zanja Real con su complemento “La represa del Husillo”, aguas que abastecieron a la ciudad por 243 años.

No obstante, hubo necesidad de otros cuatro acueductos para satisfacer las necesidades de los habaneros: “El Fernando VII” (1835), “El de Vento” (1859), “El del Puente de Calabazar”, y la “Nueva Taza de Vento” (1926).

De las orillas de este río se tomaron muestras de bambú, que luego fueron útiles para fabricar el bombillo incandescente de Edison.

Escrito por | Redacción - AHP

Fuente: Mele Ferrán / Archivo TodoCuba

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