Tarará, de sitio de recreo para estudiantes cubanos a sitio de disfrute para turistas extranjeros

Tarará, de sitio de recreo para estudiantes cubanos a sitio de disfrute para turistas extranjeros
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Para las generaciones actuales escuchar sobre Tarará pudiera asociarse con una especie de leyenda.

Esto, si se habla en el mejor de los casos porque muchos pudieran desconocer totalmente que se trata de la insigne ciudad para pioneros que fue habilitada y funcionó en los primeros años de la Revolución.

Visitar las instalaciones de Tarará era el sueño para casi todos los muchachos de aquella época, allí tenían una suerte de oasis de diversión en la etapa estival, al tiempo que permanecían vinculados a programas educativos.

Muchos de los que fueron niños en aquellas épocas doradas todavía recuerdan con nostalgia las enormes casas blancas donde se hospedaban alumnos y profesores, los actos políticos antes de correr a la playa, el comedor, los juegos y las excursiones en bicicleta que casi siempre formaban parte de las únicas vacaciones de aquellos muchachos.

Tarará en la Habana.
FUENTE: Booking.com

Sin embargo, Tarará ya no recibe la algarabía de los niños que en los 70 y 80 apenas dejaba momentos de tranquilidad a los vecinos de la zona.

En su momento fue una urbanización de tipo “barrio cerrado” llegando a ser el primero de este tipo en América Latina.

Unas 500 casas aproximadamente constituían este conjunto residencial.

Los registros de la historia dan a conocer que sus instalaciones fueron refugio para los niños que fueron afectados durante el accidente de Chernobil, este hecho data del año 1990.

De igual forma para el año 2014, estudiantes de origen chino se hospedaron en estas instalaciones.

Sus instalaciones para la época también sirvieron de sede para el centro de enfermedades oftalmológicas.

El Che también se hospedo en estas instalaciones una vez que terminó la guerra.

Actualmente la casa donde habito el Che en su oportunidad esta convertida en un museo.

Después de ser prácticamente abandonadas durante la crisis que sumió al país en los años 90, sus lujosas instalaciones ya no reciben a muchos cubanos.

Tarará en Cuba. FUENTE: 14ymedio

En la puerta de entrada deben pagarse 5 cuc como consumo mínimo, por lo que la mayoría de sus visitantes son extranjeros que pueden pagar esa suma, más el dinero que cuesta conseguir un transporte hacia esa zona del este de La Habana y rentar allí un bunalow en el ahora rebautizado Residencial Tarará.

Esta área  residencial rebautizada abarca unos 11 kilómetros cuadrados aproximadamente.

Se proyecta que en los próximos años se convierta en una atracción turística, enfocada en el hospedaje de grupos familiares de nivel medio – alto.

Irónicamente el lugar está volviendo a ser lo que fue antes de 1959 cuando era propiedad del norteamericano Royal Webster, una casa allí, si se quiere comprar, puede llegar a costar hasta un millón de dólares.

Es por eso que ya muchos cubanos prefieren ignorar el lugar.

En el recorrido por la Vía Blanca hasta las playas del Este, Tarará ya es prácticamente un sitio que no existe, una zona vacía a punto de convertirse en leyenda y nada más.

Fue el mismísimo nobel de literatura Ernest Hemingway quien calificara al de Tarará como el mejor embarcadero de toda Cuba.

Sin embargo, de aquel que refiriera el escritor queda hoy un mero recuerdo y la huella modesta de un pequeño punto náutico con un par de embarcaciones que ni siquiera se acerca a lo que exige una marina internacional de clase media.

Esta condición, no obstante, puede cambiar en un futuro cercano y con una inversión de al menos 12 millones de dólares.

De campamento de pioneros a objetivo priorizado para el turismo.

Ese ha sido el tránsito de Tarará en los últimos años.

El grupo empresarial estatal del Ministerio del Turismo, Cubasol S.A., es el que acomete las acciones constructivas que buscan sacar el mayor provecho de la zona.

El objetivo no es tener un centro recreativo común, como otro cualquiera, sino un proyecto ambicioso dentro de la industria inmobiliaria en el país.

Se pretende que muchos empresarios y hombres de negocios internacionales tengan aquí sus viviendas permanentes.

Ello, por tanto, implica inversiones capitalistas que incluyen además de la remodelación íntegra del lugar, una marina, un club de golf, y hasta un parque acuático infantil.

El hecho de que los funcionarios extranjeros se instalen aquí con sus familias y adquieran propiedades puede ser una gran carta de negocios para el país, pero eso implicaría una serie de acondicionamientos que no se limitan únicamente a conservar bonito y limpio el lugar, sino que requiere de cambios urbanísticos importantes que suponen inversiones millonarias.

Tarará en las afueras. FUENTE: CubaLite

Todavía hoy, los cubanos que cuenten con suficiente dinero pueden llegar a Tarará, rentar una casa y disfrutar del lugar, de los vecinos de antaño que aún persisten y que han vivido todos los cambios, y de los nuevos extranjeros que ya se acomodan en el lugar.

Dentro de unos años tal vez la situación cambie y lo reflejan desde ya las más recientes Carteras de Oportunidades emitidas por el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera.

Escrito por: Redacción - LB, usando información de: cubanet.




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