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El Cafetal Angerona, protagonista de una historia de amor

Cafetal Angerona
Mapio

A poco más de 5 kilómetros de la ciudad de Artemisa se encuentra el Cafetal Angerona, en la carretera que lleva hasta Cayajabos, una pequeña comunidad de personas tranquilas y agradables; ofreciéndonos una belleza natural que comparte con la historia y el silencio.


Cuatro culturas y sus tradiciones convivieron en grandes desigualdades en las que hoy son las ruinas del cafetal Angerona. La alemana, la haitiana, la africana y la naciente cubana se vieron obligadas a mezclarse, trascendiendo en la historia como ejemplo de lucha, emprendimiento y amor.

El dueño de Angerona fue el Teniente Coronel Don Cornelio Souchay Escher, nativo de Alemania, pero con raíces francesas. Emigró a Cuba en 1806, contando con 22 años, hijo de una familia adinerada y acomodada. Nunca más regresó a su país natal.

Ruinas del antiguo cafetal Angerona, con la torre vigía. Fuente: Notes from Camelid Country.

La historia de amor de Cornelio y Úrsula

Ya en La Habana conoció a una morena haitiana nacida libre llamada Úrsula Lambert y ambos tuvieron los mismos intereses económicos desde que se conocieron. Úrsula se ocupó de la administración del alemán y montó una pequeña tienda dentro del cafetal para que los esclavos consumieran sus productos. En el año 1815 comienzan a trabajar juntos y en mayo del 1822 es que llegan a instalarse en Angerona.

El amor que pudo haber surgido entre ambos es una leyenda que rodeada de un halo de misterios y llega hasta nuestros días.

Con su particular ingenio, Cornelio concibió una obra única en todo el país. Contaba con grandes avances tecnológicos como instalaciones hidráulicas que traían el agua mediante la gravedad y tenían una habitación que funcionaba como guarda ropas para los esclavos gracias a un mueble de 300 gavetas numeradas y con el nombre de cada esclavo para guardar sus prendas.

La fama del Cafetal Angerona no se debe solo a su prosperidad económica y la belleza del lugar. Allí imperaba un sistema de organización laboral y social que era muy distinto a lo habitual en otras plantaciones y en aquellos lugares donde trabajaban esclavos.

Ruinas del antiguo cafetal Angerona. Fuente: Notes from Camelid Country.

Cuentan que era una edificación muy bien desarrollada para la época. En la casa de vivienda, recibía a los invitados y visitantes una estatua de la Diosa romana del silencio, Angerona (esta luego de ser rescatada de un robo se exhibe actualmente en el museo de Artemisa). La figura de Angerona está asociada a la fertilidad de los campos. La casa señorial era frecuentada por pintores y artistas de la época, negociantes y mercaderes, incluso adinerados burgueses que querían admirar su lujo.

El cafetal Angerona fue muy importante ya que se cuenta que ganó fama por tener un buen trato hacia los esclavos. Úrsula fue una muy buena administradora y enseñó a sus trabajadores como realizar mejor sus tareas. A las esclavas, cuando tenían a sus hijos, les daban un trato especial. No existía en este cafetal un barracón como en las otras haciendas; más bien era como una especie de pueblito que contaba con 27 chozas y cada una de ellas era habitada por dos familias. Contaba con sanitarios comunes y duchas, una cocina y la casa del mayoral. Se encontraba amurallado por una cerca de piedras y solamente tenía una puerta, la cual aún se mantiene en pie.

Cafetal Angerona
Ruinas del antiguo cafetal Angerona. Fuente: Notes from Camelid Country.

Cornelio nunca se casó ni tuvo hijos y siendo así, su heredero fue un sobrino, el cual terminó arruinado por malos manejos económicos. El 12 de Junio del 1837 muere el alemán Cornelio Souchay en La Habana. Según los libros de la iglesia de Cayajabos se dice que sus restos los enterraron en el cementerio del cafetal, del que también hoy existen ruinas. Los nuevos propietarios transformaron el cafetal en un ingenio azucarero.

De Úrsula se dice que fue precursora al defender sus derechos de mujer trabajadora. Era amada por los esclavos y luchó siempre por su bienestar. Se fue a vivir al barrio de La Merced, en La Habana y murió en el 1860, a la edad de 70 años.

Ruinas del antiguo cafetal Angerona. Fuente: Mapio.

La decadencia del cafetal Angerona

Han pasado siglos desde el florecimiento de este cafetal, el cual fue decayendo poco a poco hasta convertirse en las ruinas silenciosas que hoy se pueden apreciar, rodeadas de misterio y un fantástico entorno. La historia de amor que se especula existió entre Úrsula y Cornelio inspiró la película cubana Roble de Olor. Dicen que las últimas palabras de Cornelio antes de morir fueron esas: «roble de olor», tal vez refiriéndose a la mujer con la que compartió su vida por tanto tiempo.

Cafetal Angerona
Ruinas del antiguo cafetal Angerona. Fuente: Cnpc.

Afortunadamente, en 1981 el Cafetal Angerona fue declarado Monumento Nacional de Cuba. De esta manera es posible proteger los restos de los proyectos que puedan deteriorarlo más o darle un nuevo uso al terreno. También se le protege de los depredadores y buscadores de tesoros, los mismos que en tiempos pasados destruyeron la mansión. Pero los agentes atmosféricos y el paso del tiempo pueden hacer desaparecer las ruinas de no emprenderse pronto labores de restauración y protección.

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Escrito por: Redacción - NGM , usando información de: Archivo TodoCuba

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