¿Sabías que Ernest Hemingway fue un apasionado de las peleas de gallos mientras vivió en Cuba?

¿Sabías que Ernest Hemingway fue un apasionado de las peleas de gallos mientras vivió en Cuba?

El gran escritor y periodista estadounidense Ernest Hemingway pasó buena parte de su vida en Cuba. Sus huellas se encuentran por toda La Habana. Desde el hotel Ambos Mundos y el marítimo pueblo de Cojímar hasta el Floridita y su finca residencia en San Francisco de Paula en las afueras de la ciudad. Completamente aplatanado, Papa Hemingway vivió su vida como un cubano más e hizo todo lo que acostumbraban los naturales de la Isla: tomarse sus traguitos en el bar local, salir a pescar al Golfo y, también criar sus gallitos de pelea.

En 1949 escribió que “criar gallos de pelea, adiestrarlos y participar en las competencias” era una de las razones por las cuales se había decidido a vivir en Cuba.

Fue un apasionado de las peleas de gallos y en su finca La Vigia mandó a construir una pequeña valla para que se efectuaran las competencias. En ese negocio se asoció con José Herrera, alias Pichilo, quien se mantuvo junto al norteamericano cuidando sus gallos hasta 1942.

Hemingway llegó a criar hasta 20 ejemplares al mismo tiempo para participar en las competencias. Lo hacía porque le daba placer, no por el afán de ganar dinero, pues en realidad nunca apostó mucho en esas lides.

Según sus propias palabras nunca le movió el afán de ganancia. Sólo le gustaba participar y cuando tenía la suerte de ganar se lo gastaba casi todo en la misma cantina de la valla, invitando a todos los presentes a festejar a cuenta suya. Siempre procuraba que los asistentes tomaran hasta caerse para que “no se pusieran pesados”. Así, los que podían se iban para su casa arrastrándose y los que no se quedaban durmiendo la mona hasta que se les pasaba la borrachera.

Algunos afirman que fueron los marineros que llegaron con Cristóbal Colón los primeros que pelearon gallos en Cuba. Esto parece exagerado; pero sí es cierto que las vallas han sido siempre pasión de los cubanos y Papa Hemingway, como un cubano más no pudo evitar contagiarse.

Escrito por: Redacción.
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