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Leocadia, la médium cubana maravillosa que atendió a Fulgencio Batista

Leocadia Pérez Herrera fue la médium, a través de la cual el Hermano José (fallecido ya desde hacía muchos años), podía ejercitar diferentes proyecciones: desde guía y consejero de médicos, científicos, maestros, estudiantes, hasta sacerdote y negro congo. Pero curiosamente, Leocadia no era espiritista como muchos puedan pensar, sino devota católica. Sus seguidores consideraban a esta médium como milagrosa, al ser ella portadora espiritual de aquella manifestación que ejecutaba con su accionar de consulta, un milagro detrás de otro.


Se contaba que en la casa de Leocadia, donde eran efectuadas las sesiones espirituales, cierta vez colocaron una gran pintura del Hermano José, obra de uno de los seguidores a quien, según algunas versiones afirmaban, el sacerdote se le apareció, varios años después de fallecido, para que lo pintara y así los devotos observaran a su guía. Afirman que esta obra fue mostrada a varios clérigos que le conocieran en vida y llegaron a asegurar, que el retrato era de extraordinario parecido al personaje, aunque el pintor nunca le conoció, ni tuvo oportunidad de ver su imagen anteriormente. Existen algunos relatos afirmando que, en varias ocasiones, se le tomaron fotos a la pintura, pero estas no quedaron bien, solo podían apreciarse manchas en el papel. Nunca pudo ser reproducida.

Al fallecer Leocadia, fue sepultada con este cuadro, como ella deseaba. Personas adineradas, así como gente de pueblo, con bajo nivel económico; blancos, negros y mulatos, eran atendidos por igual, por la famosa médium. Jamás fueron cobrados sus servicios, ni en moneda, ni en objetos, ni en valores, ni en favores. Se cuenta que en sus funerales estuvo presente el gran cantautor cubano Bola de Nieve. Fue sepultada en la necrópolis de Colón, el 3 de junio de 1962, en el cuartel SE 18 Campo Común. Y según refiere Teresita Aloy, historiadora de la mencionada necrópolis, allí acuden aún los seguidores después de su muerte, incluso vienen desde Miami, Puerto Rico y República Dominicana cada 19 de marzo, día de San José, cuando arriban al panteón a solicitarle ayuda, consejo, o demostrarle agradecimiento, como si fuera ella misma una santa. Ese día se ha vuelto costumbre depositar en la tumba grandes ramos y coronas de las más hermosas flores, mientras músicos profesionales ejecutan un portentoso y apasionado toque de violines.2

Escrito por: Redacción

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