La explosión del cuartel de Ravena, la catástrofe militar que aterró a Pinar del Río

La explosión del cuartel de Ravena, la catástrofe militar que aterró a Pinar del Río

Eran las 3:30 de la tarde del 18 de mayo de 1910 cuando una tremenda explosión sacudió la ciudad de Pinar del Río en el occidente de Cuba. El Cuartel de Infantería Ravena había volado por los aires.

El edificio que ocupaba el cuartel había sido construido en 1841 en la cima de una loma que dominaba la ciudad como alojamiento de  las tropas de infantería. Durante la Guerra del 95 el ejército español ubicó en él un heliógrafo para alertar a las autoridades sobre los movimientos de las partidas mambisas que merodeaban los alrededores y facilitar las comunicaciones con la Capitanía General en La Habana.

Terminada la guerra el nuevo Gobierno cubano juzgó que el inmueble era demasiado grande para utilizarlo por completo como cuartel y comenzó a utilizarlo, además de cómo cuartel de la Guardia Rural, como oficinas de Obras Públicas y una pequeña escuela que funcionaron en el lugar hasta 1906.

Durante el alzamiento de los Independientes de Color en mayo  de 1910 el mando militar ordenó trasladar al cuartel, como medida profiláctica, toda la dinamita que existía en los almacenes cercanos a la ciudad de Pinar del Río y que se estaba utilizando en la minería y construcción de carreteras.

Algunos militares pinareños protestaron por el peligro que representaba almacenar tal cantidad de explosivos dentro de la ciudad; pero no fueron oídos. La tragedia había quedado servida.

Para colmo, la inexperiencia del personal militar que trasladó la dinamita era tanta que esta se salió de las cajas de almacenamiento y un polvo amarillo quedó en la estación del ferrocarril, lo que provocó que el jefe de esta protestara airadamente. A pesar de que se había orientado que se transportara la dinamita y los fulminantes y mechas en carros separados, de forma negligente los encargados del trasiego los cargaron todos juntos.

El día de la explosión los soldados dormían su siesta tranquilamente cuando un ruido descomunal, ensordecedor, seguido de un terremoto que hizo temblar paredes y pisos se sintió en el Cuartel de Ravena.

Los que pudieron salieron corriendo aterrados del cuartel entre el amasijo de restos humanos que habían quedado regados por el suelo. La fuerza de la explosión lanzó los cuerpos de varios militares a gran altura y quedaron colgados de los árboles cercanos. En una casa contigua al cuartel el cadáver de un soldado rompió una ventana y quedó destrozado en medio de la sala.

Ruinas del Cuartel de Ravena en Pinar del Río

Ruinas del Cuartel de Ravena en Pinar del Río

La explosión del cuartel de Ravena se sintió en un radio de varios kilómetros y la columna de humo que se elevó desde el inmueble pudo ser observada a 20 kilómetros de distancia.

Durante dos días continuó explotando la dinamita almacenada.

Al final el desastre costó la vida a 77 personas entre civiles y militares y otras 145 quedaron heridas o mutiladas. Entre los muertos se contaron el capitán Alfredo Ravena y el teniente Emilio Digo, quienes habían alertado del peligro que representaba el almacenamiento de los explosivos en la ciudad.

Por muchos años el hecho permaneció en la memoria de los pinareños, que quedaron conmocionados por el terror. Posteriormente el Ayuntamiento de la ciudad levantaría un obelisco en memoria de las víctimas que todavía se conserva y está ubicado en la escuela especial Carlos Marx.

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