La Cruz de Sal, la leyenda que pudo destruir la ciudad de Camagüey

La Cruz de Sal, la leyenda que pudo destruir la ciudad de Camagüey
© hanway.es

En los países hispanos, podemos rastrear las leyendas y tradiciones que nos dejaron nuestros antepasados, todas ellas llenas de recuerdos de los tiempos de la Conquista y Colonización, alguna de procedencia hispana, otras indias, africanas, pero la mayoría de origen cubano, como la Cruz de Sal.

Procedente de la bella provincia de Camagüey, en la isla de Cuba, es la leyenda de la Cruz de Sal.

El padre Valencia, de la orden Franciscana, vivió en tiempos de la colonia.

Su figura era venerable en la provincia de Camagüey y cuenta la leyenda que una vez unos pescadores encontraron en unas salinas cerca de Santiago de Cuba una “cruz de sal” y luego de recogerla se la dieron a un señor muy creyente llamado don Pedro Alcántara Correoso, que más tarde se la regalaría a su gran amigo el padre Valencia.

La cruz fue llevada con mucho cuidado a Puerto Príncipe por el padre Valencia y sería colgada en una urna de cristal cerca del Altar Mayor del Asilo de San Lázaro.

La leyenda de la cruz de sal en Camaguey Cuba. FUENTE: Ecured

Todos los creyentes cuando iban a la iglesia, muy piadosamente le rezaban y pedían por sus familias.

El padre Valencia hizo que todos los habitantes creyeran que mientras aquella “cruz de sal” se encontrara allí, sólo traería cosas buenas a todos, pero el día que se deshicieran de ella, ocurriría grandes tragedias, y que podría traer el fin del mundo.

Pasaban los años y la cruz permanecía intacta, siendo visitada por los vecinos y por aquellos que pasaban por el asilo, quienes le rezaban devotamente cada vez que habia oportunidad.

Luego del paso de los años, un día cuando nadie lo esperaba al entrar un padre para oficiar los servicios diarios, se encontraron que la “cruz de sal” había desaparecido, sin que nada ocurriera.

Se dieron misas pidiendo a Dios que perdonara al pueblo de cualquier castigo y poder ser salvados de cualquier desgracia que se avecinara.

Pasó el tiempo y nada sucedió, pero había quedado el recuerdo de la cruz.

Se dijo que vecinos de otro pueblo se la habían llevado y que fue vendida fuera de Cuba.

La verdad fue que la “cruz de sal” se deshizo, se desapareció del lugar y nada pasó, según lo que mantenía el padre quien decía que algo espantoso sucedería si esta desaparecía.

Pero la leyenda había quedado hasta nuestros días, y el recuerdo del padre Valencia permanece imborrable en la historia de Camagüey.

Su leyenda ha perdurado y se ha mantenido en el tiempo y aun es recordada por algunos cubanos que la escucharon en una oportunidad.

Pero la historia sigue vigente a través de la historia y ya se ha hecho leyenda.

Una de las leyendas de Cuba. FUENTE: pensamiento-2012.blogspot.com

Escrito por: Redacción - LB, usando información de: CubaConecta.
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