fbpx

El gran misterio de las herencias fabulosas de Cuba

Dice un viejo refrán español que cuando el río suena es porque algo trae, y aunque siempre creí que esa historia del tesoro —o los tesoros— no es más que una leyenda, un correo reciente que recibí desde Barcelona me ha hecho cambiar de opinión en segundos.


El remitente me envía ciertos datos que coinciden con los datos que yo tengo en mi poder y que me han llegado a través de mi propia parentela, pues resulta que ciertos antepasados míos también andan a la busca del fabuloso tesoro, claro que no el de los Manso de Contreras, sino de un tesoro igual pero con otro apellido. Al cotejar todos los mensajes que he estado recibiendo a lo largo de estos años tengo que llegar a la conclusión de que, en verdad, algo hay. Por ejemplo, todos los pesquisantes coinciden en los siguientes puntos:

– La presencia de una abuelita o abuelito aún vivo que tuvo conocimiento del tesoro por boca, a su vez, de algún abuelo o abuela que estuvo en posesión de los documentos pero los entregó a…

– Una figura eclesiástica perteneciente a la iglesia católica de Cuba. En algunas versiones es un sacerdote de alto rango, en otras un simple confesor y en otras la abadesa de un convento.

– El motivo por el cual los ancestros se deshicieron de los documentos es doble: si fue un varón, renunció porque no quería nada de los españoles o por temor a ser timado por parientes residentes en la Madre Patria, pero si fue una mujer, lo hizo por creer que una suma tan enorme de dinero traería la desgracia a su familia. En todos los casos siempre se trata de un renunciante de carácter muy fuerte y gran entereza moral que no admite que su decisión sea cuestionada.

Pero donde de verdad la cosa se pone buena es en el siguiente dato:

– Todos los reclamantes, sea cual sea el clan familiar ilustre al que pertenezcan, coinciden en que alguna radio o periódico habanero de los años 1940 y pico dio a conocer esa noticia, y en aquel entonces ya muchos intentaron reclamar la herencia pero sin éxito porque nadie sabe dónde está depositada. También hay coincidencia en que la información volvió a ser publicada en el año 1948 en la Gaceta Oficial, y otra vez en 1952, aunque aquí los órganos de prensa varían, según la versión, entre el Diario de La Marina, la Gaceta y otros.

– Todas las versiones afirman que la fabulosa herencia está en un banco de Londres o en uno de Madrid.

Aunque he referido guardar el anonimato de mis lectores, nada me impide decir que en mi propia familia alguien que reside en Londres desde hace más de 20 años insiste en que el tesoro está en esa ciudad y solo se necesitan los documentos acreditativos para poder recuperarlo. En esos documentos estaría el nombre del banco donde fue hecho el depósito hace siglos, depósito que habrá crecido tanto desde entonces que ya habrá añadido unos cuantos millones a la cifra inicial.

No puedo por menos que preguntarme la razón de tantas coincidencias. Prácticamente se trata de una sola y misma historia, aunque tenga variaciones, como sucede con los mitos. Lo peor de todo es que a estas alturas, después de tantísimo tiempo, lo más probable es que si esa fortuna realmente ha existido, al no presentarse durante al menos dos siglos ningún reclamante con carácter legal, haya sido absorbida por el banco que la guardaba. Ya no debe de quedar de ella ni el polvo de los doblones en el fondo de las arcas donde una vez durmió un pesado y largo sueño.”

Claro, esas ensoñaciones pertenecen a la noche con su aura de misterios insondables. De día esos pensamientos suelen asaltarme cuando estoy fregando la loza, y son algo diferentes: “¿Qué pasaría si las legiones de herederos de todos los apellidos involucrados recibimos al mismo tiempo la notificación de que la mítica herencia ha aparecido y corremos y nos encontramos todos juntos y revueltos a las puertas de alguna notaría nacional, y cada familia empieza a combatir contra las otras para demostrar que ella sola es la heredera legítima del tesoro, cómo me salvaría…?”

Escrito por: Redacción

Patrocinado por: Pacotillas - Envíos a Cuba

Spinner de carga