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El Charco del Negrito, la leyenda que aterrorizó Trinidad en el tiempo de la colonia

La historia de Cuba es muy rica en leyendas que trascienden el tiempo rodeadas de especulaciones y misterios. En la Cuba colonial nacieron muchas de estas leyendas que cautivan e impresionan a todo el que las conoce.


De los tiempos de la esclavitud, se cuenta una leyenda sobre un esclavo de nombre Fernando Malibrán que había huido de los españoles por los maltratos que recibía de estos. Su conuco había sido destruido y la familia había sufrido numerosos castigos. Cierto día decide escapar con otros esclavos a las montañas trinitarias pero la persecución no les daba tiempo a descansar. Uno a uno o eran muertos o cogidos prisioneros. Malibrán logró escapar y esconderse en un charco profundo entre las malezas que encuentra en su camino. Este lugar años después fue conocido como El Charco del Negrito.

Cuenta la leyenda que algún espíritu invisible protegía al Negrito que vivía metido en las aguas de la charca sin poder ser visto de los que lo buscaban. Algunas veces era visto de los guajiros que pasaban y llevaban su ganado a beber agua. Pero de ellos no salía ninguna palabra de denuncia. Sentado en las piedras que se encontraban en el charco aparecía de vez en cuando. Alguna persona mal intencionada le dijo a los esclavistas que se encontraba allí. Pero nunca lo pudieron encontrar.

Mientras los años pasaban los guajiros de la zona decían que en el charco salía la Virgen María los Viernes Santos, acompañada del Negrito. Los ojos de él brillaban, sus dientes del color de oro. El propio San Juan Bautista, aparecía en el charco, y los vecinos asociaron esto a la fecha de San Juan, que se celebraba en Trinidad.

Enseguida comenzaron a surgir historias de salvaciones. Algunas personas habían visto al negrito en el charco derramando agua sobre la cabeza de alguna persona enferma. El pueblo al oír todas estas historias cuando se aproximaba la fecha de San Juan, acudía al charco en busca de salud y de poder encontrar al negrito. Regresaban y no dejaban de decir que habían visto al negrito sentado en una roca, peinando su cabello dorado.

En la actualidad ya muchos no se acuerdan de esta historia que es una leyenda, pero en los tiempos de la Guerra por la Independencia de Cuba, muchos mambises encontraron ayuda en esa charca; comida y agua, como fue posible, eso no lo puede decir nadie. Pero de noche aparecía encaramado en una de sus rocas un negrito, de mirada firme y dientes de oro. Era Fernando Malibrán, el esclavo que ahora era libre.

Escrito por: Redacción

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