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Cuando Fidel Castro prohibió la música de Celia Cruz en Cuba

“Señores presidentes por favor, en nombre de mis compatriotas, no ayuden más a Fidel Castro. Para que se vaya y me deje una Cuba libre del comunismo. Muchas gracias, muchas gracias…perdonen”



Y Celia Cruz, ataviada con un vestido rojo con flecos largos y unos tacones dorados que la hacían ver más alta, porque grande ya era, pidió perdón porque ese once de diciembre de 1994, los organizadores de la Primera Cumbre de las Américas que se realizó en Miami, pidieron a los artistas que participaron en el evento de clausura “no expresar mensajes políticos”. A Celia no le importó.

Para 1960, ya con Fidel Castro en el poder, Celia Cruz llevaba diez años cantando con la Sonora Matancera, orquesta dirigida por Rogelio Martínez, la mejor de la isla. A la Sonora jamás le faltaron los contratos, la fama, el dinero. Hasta que llegó Fidel Castro, quien ordenó cerrar todos los bares de la isla.

“¡Los que quieran irse, que se vayan!  Pero ese relajo también, y todos esos regalitos procedentes de Estados Unidos, ¡ninguno en este país!  Y en el camino de la ofensiva revolucionaria no solo, queremos expresar, se han expropiado los bares privados, sino que se han cerrado todos los bares estatales, todos los bares. Eso no quiere decir que se prohíba que alguien tome una cerveza, ¡no!, pero que la compre donde le corresponda y se la tome en su casa o donde quiera, porque no tenemos por qué estar promoviendo la borrachera; ¡lo que hay que promover es el espíritu del trabajo! Es decir que se han cerrado los bares estatales; ese tipo de ‘timbiricheo’ no beneficia a nadie ni le interesa a nuestro pueblo trabajador”, dijo en uno de sus primeros discursos en el poder. “Era hora ya de que la Revolución pusiera fin a todo eso”.

La orden del nuevo jefe de Estado afectó directamente a La Sonora Matancera y desde luego a Celia Cruz. Ahí empezó el odio de la Reina de la Salsa hacia Fidel Castro.

Sin embargo, el historiador colombiano, Eduardo Marceles, autor de la ‘Biografía no autorizada de Celia Cruz’, recuerda que la cantante no siempre fue anticastrista. En su libro asegura que dedicó una canción al propio Fidel Castro.

“En 1959 grabó la canción ‘Guajiro Llegó Tu Día’, se ha dicho que ella negó haberla cantando, pero sí lo hizo y varias veces”, dice Marceles.

Coro:

Reforma Agraria es el grito.

de todo el pueblo de Cuba.

si todos somos hermanos.

para cooperar con Fidel.

Al respecto, Omer Pardillo, quien durante muchos años fue el representante de Celia Cruz, señaló que “al principio todo Cuba le cantó a Fidel Castro” pero eso no quiere decir que “ella lo admirara o lo quisiera”.

Un vuelo sin retorno

Obligado por la difícil situación que se vivía en Cuba, Rogelio Martínez, director de la Sonora Matancera, buscó contratos fuera de la isla y consiguió uno en México. Las agrupaciones musicales podían salir del país solo si demostraban tener un contrato con fecha de retorno.

Celia, en compañía de la Sonora, sale de Cuba el 15 de julio de 1960 como parte de una gira musical. Nunca más volvió.  Solo siete días después de dejar Cuba, su padre, Simón Cruz, quien trabajaba en como fogonero en los ferrocarriles, murió.

Una vez terminó el contrato en México, la Sonora Matancera viajó a Estados Unidos para presentarse en Nueva York, viaje que no fue bien visto por los Castro que la empezaron a ver como una traidora aliada del imperio.

El siete de abril de 1962, en Nueva York, y antes de una presentación en Nueva York, le dijeron que su madre había muerto de cáncer de vejiga.

Celia, en compañía de la Sonora, sale de Cuba el 15 de julio de 1960 como parte de una gira musical.

Luego de la muerte de su madre, Celia Cruz consolidó el odio visceral hacia los Castro.

La cantante pidió autorización al gobierno de Cuba para entrar a la isla y asistir al entierro de su madre, dicha petición no fue autorizada. “Murió odiando al mayor de los Castro”, dijo Ana Cristina Reymundo, biógrafa de Celia.

Una vez salió de Cuba, y aunque nunca se hizo oficial, el gobierno castrista prohibió a los cubanos escuchar la música de la Guarachera.

La artista nacida el 21 de octubre de 1925 hacía parte de los artistas proscritos. Solo después de su muerte se autorizó escuchar su música.

Según informó la BBC, la polémica lista de autores vetados “cumplió su propósito. Su final fue descrito como parte de la apertura al mundo de la isla”.

Cuando Celia llegó a Estados Unidos en busca de oportunidades y solicitó asilo, su nombre entró en la lista de sospechosos de militancia comunista.

“Murió odiando al mayor de los Castro”, dijo Ana Cristina Reymundo, biógrafa de Celia.

Durante más de diez años Cruz libró un batalla con el director del FBI, John Edgar Hoover.

Para limpiar su nombre y ser admitida en ese país, tuvo que donar dinero a organizaciones anticomunistas.

Pese a que en 1965 recibió el asilo oficialmente, no fue sino hasta el 28 de octubre de 1968 que un comunicado del FBI reconoció que Celia escapó del régimen.

Uno de aquellos mitos urbanos que nacen con los artistas de la trayectoria de Celia dice que el FBI la reclutó como agente encubierta para que vigilara los movimientos de los cubanos que vivían en Estados Unidos.

Cuando Celia Cruz murió en Nueva York la enterraron, literalmente, con un puñado de tierra de Cuba.

“Solamente estuvo una vez de visita en Cuba con la emigración de los balseros, pero en la parte americana, en la base militar de Guantánamo. Había una cerca que divide Cuba de la base naval. Fue hasta allí, se paró, metió la mano por debajo y recogió tierra cubana del lado de allá y con esa se enterró. Decía: ‘Tengo un pedacito de Cuba en mí con esta tierra’”.

 

Escrito por | Redacción TodoCuba

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