Cuando Fidel Castro fue delantero en un equipo de Futbol en el colegio Belén de La Habana (+ Fotos)

Cuando Fidel Castro fue delantero en un equipo de Futbol en el colegio Belén de La Habana (+ Fotos)

De Fidel Castro se conoce que era un amante del beisbol y del básquet, porque luego del triunfo de la Revolución fueron bastante frecuentes sus encuentros para la práctica de estos deportes, pero lo que pocos conocen es su afición al futbol en su etapa de adolescente.

A comienzos de los años cuarenta del siglo pasado el adolescente Fidel Castro estudiaba en el Colegio de Belén, el principal centro jesuita de enseñanza de La Habana. Allí se topó con el Pedro Pablo Ferré Elías, sacerdote español, administrador del colegio y entrenador de futbol de la institución. Ferré descubrió en Castro a un destacado alumno con habilidades deportivas, al que le comentó de su interés porque se integrara al equipo de futbol del colegio, que en esa época jugaba para el criterio imperante de un portero, dos defensas, tres centrocampistas y cinco delanteros. Fidel aceptó y fue ubicado como atacador en el interior derecho en aquel sistema que los eruditos numeraban como 1-2-3-5 y que terminó muriendo con los años en el deporte rey.

“Fidel era un futbolista de calidad regular. Pero era corpulento, musculoso, un jugador muy fuerte y, sobre todo, muy bravo. Ocasionalmente jugaba. No era un jugador titular en el equipo, pero le gustaba el fútbol”, recordó hace unos años en una entrevista quien fuera su compañero de equipo, Armando Montes de Oca Arce.

Fidel señaló en una charla con la prensa cubana a comienzos del siglo XXI que “era delantero y corría bastante bien”. Se inició en el futbol cuando cursaba el quinto grado en el Colegio Dolores, de Santiago de Cuba, “en un patio de cemento y el balón no era como los de ahora”. Según confesó el fallecido líder comunista, el futbol le ayudó a mejorar su resistencia física a la vez que le producía “place, satisfacción, espíritu de lucha y competencia”.

Fidel era un futbolista de calidad regular. Pero era corpulento, musculoso, un jugador muy fuerte y, sobre todo, muy bravo

Aunque abundan las imágenes de la pasión de Castro por el beisbol y el básquet, pues abundan las imágenes en las que aparece vestido de beisbolista y basquetbolista, apenas existen detalles de su pasado futbolero.

Tras los primeros contactos con el futbol en la escuela Dolores, institución primaria de carácter católico del oriente cubano, sus padres lo enviaron a cursar la secundaria a La Habana en el año 1942 en el colegio de Belén, una de las más importantes escuelas en toda América de la Compañía de Jesús. La escuela de Belén, ubicada en el barrio habanero de Mariano, se encontraba muy cerca de Puentes Grandes, suburbio reconocido por su pasión futbolista y sede del estadio La Polar. Junto a Fidel solo estudiaban hijos de familias ricas, pues era un colegio privado al que acudían importantes familias adineradas de Cuba.

A Ferré se le encomendó visitar Niños de Belén, escuela para pobres cercana al colegio, regida por jesuitas y a la que acudían Montes de Oca y sus amigos. El sacerdote observó el campeonato de ese centro y escogió a los jugadores que tenían condiciones para integrarlos al equipo de Belén que competiría en la Liga Intercolegial habanera. “El Hermano Magdaleno era el que nos organizaba y Ferré le dijo que escogiera a tres de nosotros”, rememoraba Montes de Oca. Los escogidos fueron Óscar Pasín, un joven de apellido Pedrero y Fidel Castro.

Poco después, Belén fue invitado a jugar contra la Casa de Beneficencia y Maternidad, hospicio de huérfanos ubicado frente al malecón habanero. “Fidel jugó ese partido. Era un terreno de cortas dimensiones. No tenía hierba, era un campo malísimo. Ese día fue tomada lo que es quizás la única o una de las pocas fotografías del Fidel futbolista”, relataba al mostrar la instantánea como si de un tesoro se tratara.

Fidel Castro con el equipo de futbol del Colegio de Belén

Belén goleó 4-0 a la Casa. “No recuerdo si Fidel marcó gol ese día”, relató Montes de Oca, que pese al tiempo transcurrido, y a dejarse algún nombre perdido en la memoria, fue capaz de recitar los nombres completos de algunos de quienes formaron aquella delantera, con el joven Castro Ruz, “corpulento, musculoso, muy fuerte y, sobre todo, muy bravo”, ejerciendo de interior derecho: Piélago, Fidel, Diego, Ignacio y Pasín.

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