La historia olvidada del Terremoto de 1932, el temblor de tierra que por poco se traga la ciudad de Santiago de Cuba (+ Fotos)
lunes, 29 de octubre de 2018
Santiago de Cuba ha sufrido varios terremotos de gran intensidad, el del 12 de junio de 1766 con magnitud aproximada de 7.6, otro el 20 de agosto de 1852 y el de 1932. Los más ancianos aún recuerdan la fatídica madrugada del 3 de febrero de 1932, cuando un fuerte terremoto azotó la ciudad de Santiago de Cuba con más de seis grados de intensidad.

En los barrios de Firmeza, Daiquirí y Siboney se abrieron grandes grietas en el suelo que ofrecían peligro. Los mayores estragos se ocasionaron en la zona comercial de la Marina, donde vinieron al suelo los anuncios, los cables del tendido telefónico, eléctrico y los tranviarios.
Las torres de la Catedral se rajaron y anunciaban derrumbe, entre los desperfectos que sufrió, se cuenta el de haberse parado el reloj a la una y catorce de la madrugada y daños en la estatua del ángel. Ello hace pensar que ésta fue la hora exacta del sismo. Además de la Catedral sufrieron daños la Iglesia Dolores y la de San Francisco. La Beneficencia y el Hotel Venus sufrieron daños de consideración, a tal punto este último, que tuvo que ser demolido. El tercer piso del Club San Carlos estaba perdido; también se derrumbó el Palacio de Justicia, situado entonces en el piso superior del Ten Cent. En el Reparto Vista Alegre todas las casas sufrieron quebraduras y grietas.

Una niña de catorce años y su hermanito de uno, se salvaron milagrosamente al derrumbarse las paredes de la habitación en que dormían. Al ser trasladados los presos de la Cárcel al “Cuartel Moncada” se fugaron diez de ellos. Y por rara coincidencia, al terminar el traslado de los presos se derrumbó el edificio. Parece como si esperara el fin del traslado para desplomarse. Un paralítico muy popular, conocido por el “Hombre de Piedra”, después de veinte años de enfermedad, se lanzó de la cama al suelo, impulsado por la violencia del susto, lesionándose. La rotura de las cañerías de la Cervecería “Hatuey” inundó las calles, de la ciudad con 755 mil galones de cerveza. No se permitió ofrecer culto en las iglesias por los daños recibidos y tampoco funcionaban los teatros, ni las escuelas públicas o privadas.

En el Hospital de Emergencia y en el Hospital Provincial, a pesar de los daños se atendía a los lesionados, hubo que ampliar la capacidad de atención a los mismos fuera de las áreas hospitalarias. El 80% de las edificaciones en Santiago de Cuba fueron afectadas; de ellas entre el 5 y el 10% fueron derrumbes totales y el 40% con daños severos, que representaron 15 millones pesos (en valor de 1932); se registraron 120 réplicas en el intervalo de un año.
Sin embargo, solo hubo más de una decena de muertos y, aunque a ciencia cierta no se conoce el número exacto de heridos y lesionados, los testimonios señalan en cerca de dos mil los lesionados en la catástrofe.

El hecho de que muchos heridos leves se hayan curado en sus propios hogares y otros hayan buscado asistencia en las Casas de Salud de que eran asociados, impide conocer el número preciso de los lesionados en el desastre. Además, algunos de los heridos por su gravedad fallecieron posteriormente.
En los días ulteriores comenzaron las labores de recuperación, la prensa de la época se hacía eco de ello a través del siguiente titular: “CUBANOS: ¡A salvar a Santiago!”; como una clara muestra del arduo trabajo que estaba por venir en aras de la reconstrucción de la ciudad, luego del terremoto más devastador del siglo pasado en Santiago de Cuba.

El evento de 1852 fue uno de los más terribles pues en los días siguientes sobrevino una epidemia de cólera como resultado de la cual morían hasta 50 personas diariamente, así consta en los libros del cementerio, pero eso ya es otra historia.
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Escrito por | Redacción TodoCuba
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