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La vida que no actúa Isabel Santos

“Mira, uno siempre está haciendo un personaje, estás haciendo la vida de muchas personas y a veces coges prestado de otras a la hora de hacer un personaje, pero ya en una entrevista la gente piensa que te conoce… no, yo creo que eso es lo único que te queda. Conocerte, conocerte de verdad, creo que solo lo logran la familia, los hijos, los amigos, los más allegados. Hay algo que uno siempre se tiene que guardar, ¿no?”


Así decía en una entrevista televisiva, la actriz cubana Isabel Santos, a la altura del año 2010. Desde su debut, ha sido uno de los rostros más conocidos y premiados del cine cubano.

Pero, ¿cuál es la vida que no actúa Isabel Santos?

Aunque nació en la ciudad de Camagüey, el 4 de septiembre de 1961, creció en un batey, alejada de la vida urbana. De aquellos años recuerda con mucha nostalgia el cine móvil del Instituto Cubano de Arte e Industrias Cinematográficos y la primera vez que vio la cinta “Manuela” (con la actuación de Adela Legrá y la dirección de Humberto Solás), y aquella película de la Massiel, que ella cantaba al lado del mar, “Tira la piedra, deja la flor…”

Luego se graduó de la Escuela Nacional de Arte en 1982, junto a otros reconocidos actores cubanos como Néstor y Luisa María Jiménez, Omar y Jorge Félix Alí, Lily Rentería, Jorge Martínez y Alberto Pujol.

Además de trabajar en el cine, el teatro, la radio y la televisión, Isabel Santos incursionó en el 2006 como realizadora, en codirección con su esposo, el director de fotografía Rafael Solís, con un documental realizado en Bolivia y que estuvo dedicado a Ernesto Che Guevara. Diez años después realizó “Viaje al país que ya no existe”, con Iván Nápoles en Vietnam; y posteriormente dirigió: “El camino de la vida”, sobre Isabel Álvarez Morán, una sobreviviente del Cerco de Le­ningrado que vive en Cuba.

La vida que no actúa Isabel Santos, también es parte de su trabajo. -carlosbarbablogger.

Por eso, la vida que no actúa Isabel Santos, también es parte de su trabajo, como confesara ella misma en el 2010:

“Casi siempre yo voy a otras vidas, a vivencias de otras gentes. Soy muy observadora, estoy en un velorio, por ejemplo, y no puedo distanciarme de lo que está pasando, es como que estás guardando en un disco duro y en algún momento eso sale, lo vas a necesitar, pero la sinceridad en este trabajo es todo. El público además, no te perdona. Yo me considero más una actriz de cine que de los otros medios y esa pantalla es muy grande y  a esa cámara no se le puede mentir, sale hasta el sudor, la piel se enrojece, y el público cubano, el público en el mundo en general, cuando va al cine quiere la verdad. Entonces hay que tener una sinceridad absoluta”.

Escrito por | Redacción

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