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Carlos Acosta
Pedro Pacheco / Wikimedia

Carlos Acosta: los sufrimientos de un bailarín famoso

En la vida se sufre mucho, pero solo los que no se dejan vencer logran revertir las lágrimas en felicidad. Así le sucedió a Carlos Acosta, aunque muchos hayamos disfrutado sus actuaciones sobre los más variados escenarios del mundo, pocos imaginan que tras su fuerza se esconde una dura historia: la vida que lo hizo convertirse en un bailarín aclamado por el público en Cuba y en el mundo.


Su padre, camionero de profesión, siempre quiso que estudiara ballet, a pesar de los comentarios machistas alrededor de esta profesión. Y aun cuando Carlos prefería ser futbolista como Pelé y bailar break dance, su progenitor y sus maestros encausaron su talento.

El difícil camino a la fama de Carlos Acosta

Fue entonces cuando el niño tuvo que recibir sus clases en Pinar del Río, porque ya en La Habana, los profesores de la escuela de L y 19 se habían cansado de sus rechazos por el arte. En la provincia más occidental de Cuba, Carlos Acosta recobró su pasión por el baile y enrumbó su camino.

Sin embargo, en esa trayectoria lo han acompañaron muchas tragedias: el infarto cerebral de su madre, los dos años de cárcel de su padre, su casa humilde y estrecha. Incluso, sus molestias en el tobillo izquierdo: tres operaciones dejaron sus huellas, aunque los entrenamientos sean diarios y los espectadores no perciban el dolor.

Así, poco a poco, Carlos fue conquistando la fama. En una de sus tantas preparaciones para interpretar Don Quijote, Carlos confesó en una entrevista: “Pusieron fotos gigantescas de Lauren y mías en algunas vallas de la ciudad, y todas las mañanas me desviaba en el camino hacia el teatro para pasar por delante de una de ellas. A veces hasta me detenía en la cuneta y miraba hacia arriba, sin poder creer que aquel bailarín sostenido en el aire fuera yo”.

Carlos Acosta en escena
Carlos Acosta en escena. Fuente: Scillystuff / Flickr (CC BY-SA 2.0).

Acosta Danza: danza cubana para el mundo

Carlos nació en el barrio Los Pinos, en La Habana, pero no se detuvo. Bailó en Londres, en Houston, con el Ballet del Teatro Marinsky de San Petersburgo, con el American Ballet Theatre de Nueva York. Carlos ganó el premio Benois de la danza, vivió en Londres durante más de 16 años, fue reconocido por la Reina Isabel II y ha publicado dos libros.

Sin embargo, decidió regresar a Cuba. Aquí Carlos fundó su propia compañía: “Acosta Danza”, con bailarines cubanos que realizan presentaciones en los mejores teatros de la isla y del mundo. Actualmente, el bailarín dirige también la compañía de Ballet Real de Birmingham.

Escrito por | Redacción - AHP

Fuente: Carlos Acosta / Archivo TodoCuba

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