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El baile rey de los campos cubanos

La «bailomanía» de los cubanos no es solo patrimonio de la ciudad. En los campos cubanos se realizan los llamados guateques y parrandas campesinas. En ellos se recitan décimas, se cantan canciones de antaño y, por supuesto, se baila el zapateo, el rey de los campos.


El zapateo fue la danza preferida de los mambises que combatieron contra España durante las tres guerras de independencia. Sus orígenes, como casi todo en aquel momento, estuvo marcado por el zapateo traído por los españoles, pero eso no lo hizo menos isleño, la forma de bailar enseguida se » criollizó » y de su padre poca cosa quedó.

El omnipresente en los montes es una danza de requisitos exigentes, hecha para los buenos bailadores nacionales. Exige una ejecución pulida y lindas figuras. Hasta el primer cuarto del siglo XX es tocado con instrumentos como el güiro, el tiple, el arpa, la guitarra, el laúd, la marimba, el acordeón, la botija y las claves. Incluso, existían músicos que raspaban un machete con una lima para sacarle chispas al alma encendida de los invitados.

En Cuba, al contrario de lo que se hacía en la madre patria, no se taconea con violencia, más bien se escobilla, es decir, se baten los pies con movimientos rápidos semejantes a los realizados para ilustrar los suelos.

El zapateo fue la danza preferida de los mambises que combatieron contra España. -youtube.com

Además, los guajiros cubanos no mantienen el sombrero en la cabeza, sino que a menudo lo echan al aire y bailan a su alrededor de pie o de rodillas. El movimiento requiere de agilidad y de equilibrio, así que cualquiera no lo baila.

Este baile ha suscitado ensayos y hasta algún que otro poema dedicado. Un ejemplo es el del poeta Ramón de Palma que decía algo así “En el fandango anoche/ se quedó hechizado viendo/ bailar a una guajirita / el criollo zapateo».

Actualmente, el baile del zapateo casi no se recuerda. Su presencia en los montes de la Isla dejó de ser fuerte.  Hoy día pleno siglo XXI, el reguetón y la salsa han suplido su espacio, pero los instructores de arte en las primarias y en las escuelas profesionales aún lo enseñan, pues no hay ritmo en los campos cubanos más genuino que el zapateo.

Escrito por | Redacción - NGM

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