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«Para Bailar», o, mejor dicho, ‘Bailando en Cuba»

Hoy, en pleno siglo XXI, los valores y tradición de la música cubana continúan siendo rescatados por nuevos programas televisivos, que han emergido como reencarnación de aquellos espacios que tanto disfrutó el público cubano, décadas atrás. De esa forma, no pocas personas se lanzaron a la creación de emisiones en las que el baile y la música cubana jugasen un papel fundamental.


Fue así como surgieron los populares Bailando en Cuba y Sonando en Cuba, que tanto han atraído la atención de las nuevas –y no tan nuevas- generaciones de Cuba. Aunque muchos -teniendo en cuenta los efectos de la influencia cultural que ejercen las actuales potencias- no han dudado en afirmar que constituyen una copia de los programas de Dancing with the Stars y La Voz, lo cierto es que estas emisiones se erigen como un rescate de las tradiciones cubanas, no solo cantar y bailar, sino hacer programas televisivos.

Cuba, uno de los primeros países en adquirir el milagro de la televisión, y haciendo uso de sus facultades, creó emisiones no solo de calidad –para la época- sino que también mostraban las diferentes facetas que podía adquirir la cultura en el archipiélago.

Fue así como surgió Para Bailar, transmitido entre las décadas de los setenta y los ochenta, y que no pocos cubanos recuerdan, pues constituyó todo un punto de entretenimiento en las tardes de domingo.

Contaba con una serie de rondas eliminatorias a lo largo del año, hasta llegar a la gran final, en la que las parejas competidoras tenían que mostrar su versatilidad, ejecutando bailes tanto folklóricos como foráneos.

Sus locutores, que, mayormente, eran estudiantes de la Escuela Nacional de Arte (ENA), impregnaban de sencillez al programa, a la vez que lo convertían en objeto de interés para las nuevas generaciones.

Hoy en día, aunque ya no muchos recuerdan los nombres de Alfredo y Nieves, los Hermanos Santos y los Hermanos Francia, se erigen nuevos íconos del baile en Cuba, mediante el afamado programa Bailando en Cuba. Esta emisión, que no solo constituye un entretenimiento, se erige como un rescate a nuestros bailes típicos, así como a nuestra tradición televisiva, que cuenta ya con más de 50 años de experiencia.

Hoy, en pleno siglo XXI, los valores y tradición de la música cubana continúan siendo rescatados por nuevos programas televisivos. -youtube.com

Aunque muchos se han lanzado a la crítica de las nuevas realizaciones, como Bailando en Cuba y Sonando en Cuba, lo cierto es que los tiempos cambian y las tecnologías evolucionan, al igual que las expectativas del público. Es imposible realizar un programa que copie, a la perfección, el modelo de Para Bailar –u otras emisiones de antaño-, pues debemos ir acorde a la evolución, tanto de la televisión como del mundo del espectáculo.

Por ello, la dinámica de los recientes shows que el país ha creado, aunque continúa fiel, en su esencia, a nuestra tradición, se ha ido ajustando a los nuevos avances en materia de entretenimiento. Solo el tiempo determinará si estas producciones tendrán la impronta que un día implantaron, en la historia cultural del país, algunos programas como Para Bailar.

Por: Talía Jiménez Romero

Escrito por | Redacción - NGM

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