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Ana Teresa Puentes, la cubana que tiene un cocodrilo de mascota en su pequeño patio en La Habana

“Es un animal que entiende y respeta”, así dijo Ana Teresa Puentes de su mascota. Pero no se trata de un perro o un gato sino de un cocodrilo cubano Crocodylus rhombifer, especie en peligro de extinción, que reside desde hace 30 años en su casa en el municipio capitalino de Boyeros.


El reptil es carnívoro y podría confundir a su dueña con una presa, siguiendo su instinto salvaje; sin embargo, la mujer afirma que nunca lo ha atacado.

Oscar Reynaldo Armas, veterinario del Zoológico de La Habana, explicó que para tratar con estos saurópidos es necesario tener un adiestramiento previo, pues sus mordeduras desgarran la carne con facilidad y pueden hasta desprender extremidades enteras.

El especialista agregó que en cautiverio necesitan habitar generalmente en lugares de agua dulce y requieren del sol para regular su temperatura corporal y acelerar el metabolismo.

Teresa cría este reptil en su pequeño patio. Tiene una tina de agua casi del tamaño del animal para mantenerlo hidratado. Al respecto afirma: “Quizás no sean las mejores condiciones, pero bueno, mira lo bien que está”.

Lo nombró Pepín porque así se llamaba el amigo que en 1984 le regaló el cocodrilo para salvarlo de la caza ilícita, aunque notó que el reptil era hembra tiempo después de recibir el obsequio.

La buena salud de Pepín demuestra la resistencia de este fósil viviente, denominación que reciben los animales cuyos antepasados fueron contemporáneos con los dinosaurios. Su dueña contó que solo se ha herido una vez cuando se le trabó en la garganta un hueso de pollo.

La peculiar mascota de tres metros de largo y cuarenta centímetros de ancho come carne de pescado, aves y mamíferos cada cinco días aproximadamente. En invierno pierde el apetito durante casi un mes.

Escrito por: Redacción

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