El Abra del Yumurí: una historia aborigen de amor

El Abra del Yumurí: una historia aborigen de amor

Si de leyendas aborígenes se trata, la región de Matanzas en rica en historias de esa época de nuestro país. Cuentan que en esta zona de la geografía cubana, vivía un cacique junto a su tribu y familia, y que al nacerle su primogénita, hizo celebración para todos.

A la niña le pusieron por nombre Coalina y el día de su nacimiento, los vecinos del lugar no tardaron en llegar para ofrecerle homenaje a la hija del jefe. Llegaban con regalos y los buenos deseos de un feliz destino para la niña. Sin embargo, entre los visitantes llegó el behíque y dijo: «Por favor, cuida a la niña y no permitas que nunca se enamore».

El tiempo pasó y la niña Coalina pasó a ser una hermosa joven, al punto que ya era tema de conversación entre los muchachos de la tribu. Sin embargo, el cacique conservaba en su mente la advertencia del anciano. Por eso, un día decidió llevarse a la muchacha a una de las cuevas del valle del Yumurí para alejarla de todos los ojos; pero la hermosura de Coalina era tal, que llegó hasta el Camagüey.

Allí Nerey, un joven cautivado por lo que decían de la muchacha, quiso averiguar por sí mismo si era cierto o no. Así que se aventuró en un viaje para ver a Coalina. Era lo único que podía hacer para recuperar el sueño. Luego de un difícil viaje, pero superando cada obstáculo del camino, el muchacho llegó a las tierras cercanas del clan de la joven.

Si de leyendas aborígenes se trata, la región de Matanzas en rica en historias de esa época de nuestro país. -todocuba.org

Nerey averiguó en qué cueva estaba Coalina y hasta ese lugar fue el joven lleno de emociones e deseos. Al momento de entrar hubo un temblor de tierra, pero continuó su avance. Ya oscurecía cuando se vieron, la muchacha sintió estremecer su corazón: había conocido el amor. En ese instante, miró hacia una loma cercana y vio al behíque sonreír. 

Nerey y Coalina se fundieron en un abrazo y la tierra volvió a temblar. El fuerte movimiento partió la loma en dos y se abrió en la tierra un profundo hueco que arrastró a la pareja hacia su interior. Nerey sostenía a Coalina en brazos. Así nació el Abra del Yumurí. Dicen que durante las noches de luna llena y en medio de la brisa sobre el Abra, se escucha en susurro: «Nerey… Coalina…Nerey… Coalina».

Por: Ramón Zamora Crespo

Escrito por: Redacción - LD, usando información de: TodoCuba.
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