Los 5 dulces criollos que no pueden faltar en un Bembé

Los 5 dulces criollos que no pueden faltar en un Bembé

Si caminando escuchas una fiesta donde se canta, se baila y se tocan diversos tipos de instrumentos de percusión, estarás presenciando Bembé (más conocido por toque de santo). En la misma, son alabados a los orishas donde se mezclan el ritmo, el movimiento y las canciones al llamado del tambor.

El bembé fue históricamente una fiesta religiosa de los grupos étnicos africanos, que conservaron sus familias asentadas en las periferias de los bateyes de los ingenios, colonias de caña y fincas de café, fabricando sus bohíos con la autorización de los propietarios. En este espacio interactuaron con otros grupos étnicos como los canarios, en las actividades económicas, en el vecindario, establecien­do tipos de cooperación y de ayuda vecinal, en los juegos y fiestas popu­lares.

Como sucede con los ritmos que se tocan con los tambores, los cuales representan danzas pertenecientes a las deidades del folclor yoruba, los dulces criollos son una parte muy importante en esta festividad. Entre los disímiles postres cubanos que podemos encontrar en “la plaza” (lugar donde se colocan los altares pertenecientes a las diferentes deidades), no pueden faltan el dulce de coco, la malarabia (dulce confeccionado con  boniato y melado de caña), el boniatillo, el arroz con leche y la harina dulce.

Estos juegan un papel importante en el bembé ya que son ofrecidos a deidades los cuales deben ser posicionados debajo sus altares correspondientes. El boniatillo y la malarabia son dulces destinados para complacer a Yemayá, la harina dulce para Changó mientras que el arroz con leche es para Obatalá. Se les ofrecen a modo de celebración acomodados en el piso, rodeados de velas encendidas, para conmemorar el día del nacimiento del religioso o en agradecimiento por una promesa realizada.

Siempre encontramos a aquel que disfruta de posicionarse cuidadosamente en el lugar que mayor variedad de dulces tenga, con la idea de poder comer más. Otros observan con dedicado esmero que postre se encuentra más apetitoso para poder degustarlo primero, mientras danzan al compás del ritmo impuesto por los tamboleros. El bembé, atractivo por su lado folclórico, deja un sabor cubano con aristas que rozan lo tradicional y lo místico.

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