Habana Blues, el curioso restaurante habanero donde serás atendido por reconocidos actores de la Televisión Cubana

Habana Blues, el curioso restaurante habanero donde serás atendido por reconocidos actores de la Televisión Cubana

En La Habana los cubanos han acondicionado sus casas como restaurantes, conocidos como paladares, y se puede encontrar muchas sorpresas dentro de estos sitios. En el número 405 de la calle H, entre las arterias 17 y 19, encontré el restaurante o «paladar» Habana Blues.

Una feliz idea

Inmediatamente recordé el largometraje de ficción dirigido por Benito Zambrano, Habana Blues (2005), una coproducción entre Cuba y España que tuvo mucho éxito de público y conquistó, entre otros premios, sendos Goya por Montaje y Música Original.

¿La película sobre músicos cubanos habría inspirado esa paladar que ahora yo visitaba? La duda se despejó cuando entré a la mansión y descubrí, en el área para fumadores, unas imágenes de los protagonistas Ruy y Tito, así como otros fotogramas de la cinta.

La decoración agradable de los salones climatizados se diseñó sobre tonos azules e incluyó obras de arte en las paredes. Encima de una puerta, sobresale del muro la parte delantera de un auto clásico norteamericano. De fondo, entre alguna y otra balada de moda, regresaba la banda sonora tan especial de aquel filme, una mezcla de música tradicional cubana, del rock and roll y el blues.

La decoración agradable de los salones climatizados se diseñó sobre tonos azules e incluyó obras de arte en las paredes

Luego de que las instalaciones de su negocio anterior sirvieran como preparación para los actores de una telenovela, los propietarios del Habana Blues decidieron cambiar el concepto de su emprendimiento y fundar este, tan singular, en 2015. Así regresaron los histriones, quienes además de su trabajo en el cine, el teatro o la televisión de la isla, se divierten y consiguen un dinero extra.

Escenario gastronómico

Es un sitio que se distingue entre la pujante gastronomía privada, además de su servicio conformado por famosos actores del momento y jóvenes promesas, por servir una exquisita comida, de la tradición culinaria cubana e internacional.

El precio promedio está entre los ocho y catorce pesos cubanos convertibles (CUC, equivalente al dólar). También aceptan efectivo en pesos cubanos, euros y dólares norteamericanos.

Es posible degustar de una comida especial y sorprenderse cuando un actor o actriz, además de servirle, se desdobla en un monólogo, un poema, el fragmento de una obra de teatro o una canción.

El precio promedio está entre los ocho y catorce pesos cubanos convertibles (CUC, equivalente al dólar)

Allí puede conocer, además de capitán de salón, al gran actor cubano Enrique Molina quien ha interpretado lo mismo a Vladimir I. Lenin que a José Martí, escritor y héroe independentista latinoamericano. También han pasado por el Habana Blues otros muy populares en la isla, como Verónica Díaz, Jorge Martínez; también presentador del afamado show de talentos «Sonando en Cuba»; Fernando Echavarría y Rogelio Blaín. En grandes pantallas reproducen audiovisuales donde trabajan los artistas responsables de la atención de la jornada.

Amaury Millán, joven promesa de la actuación que ya ha incursionado con éxito en el teatro y la televisión nacional, explica:

«Los artistas del Habana Blues tienen permisos legales para trabajar aquí, están contratados como dependientes, cantineros o capitanes de salón, y pagan sus impuestos. No tenemos un horario férreo, cuando hay compromisos de actuación, traemos el plan de rodaje y se acomodan los turnos del servicio en el restaurant. Si no puedo venir, no hay problema, de hecho, hay profesionales que no han iniciado su ronda por el salón porque tienen trabajo.»

Es posible degustar de una comida especial y sorprenderse cuando un actor o actriz, además de servirle, se desdobla en un monólogo

Probando delicias

Entre la variada comida presentada en la carta, recomiendo como entrante las tradicionales frituras de malanga. Esto solo si es de paladar fuerte, pues el delicioso entrante lo sirven picante y con jengibre.

Para quienes prefieren las comidas marineras es un lugar idóneo a visitar. Se puede comenzar la cena, o «picar» entre uno y otro coctel, las tapas de atún y cebolla o con el cebiche de pescado aderezado con frutas frescas.

¿Un plato fuerte de lujo? Deguste la langosta «Thermidor», servida generosamente como en pocos lugares de La Habana.

Si no quiere cenar, solo pasar un rato con amigos, hay un bar bien provisto de rones y whiskys. Además, ofrecen bufet para eventos diversos. Lo negativo es que si quiere reservar debe hacerlo el día antes, no puede gestionar una mesa con mucha antelación, por ejemplo quince días. Una limitante que no siempre constituye un obstáculo para visitar el lugar.

Y luego de disfrutar del almuerzo o cena, los alrededores le complementan el recorrido pues muy cerca de allí se encuentran el Parque de H, así conocido por los habaneros, o la atractiva y moderna Avenida de los Presidentes o calle G.

De cualquier manera, ir al Habana Blues siempre es una experiencia fascinante, de película, diríamos, y nunca con mayor tino.

Escrito por: Redacción.
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