Chocolate de Baracoa, el divino tesoro que nos regaló la naturaleza en el oriente de Cuba

Chocolate de Baracoa, el divino tesoro que nos regaló la naturaleza en el oriente de Cuba

Baracoa, famosa por su historia y sus tradiciones. Sobreviviente al tiempo y a la furia de fenómenos meteorológicos, es una ciudad llena de misterios y sorpresas que hacen que todos los días lleguen a ella cientos de visitantes. Sus pronunciadas bajadas y calles empinadas, un estadio abandonado al este, camiones prestos a hacer malabares en La Farola y un museo en las profundidades de una cueva, son admiradas por quienes sienten un tremendo placer de andar a pie por toda la ciudad en apenas un día.

Es una cálida ciudad, donde casi todos se conocen y siempre con una sonrisa por delante, puedes encontrar al que vende cucuruchos de coco. Ahí una sonrisa es respondida con un beso.

En todas las cuadras se pueden encontrar pizzerías baratas, y mientras sube el sol en el cielo se comienza a sentir el olor del “Bacán” o “El Tetí”, que son comidas tradicionales de los baracoenses . Hechas principalmente con pescados resulta muy raro que la mayoría de los pobladores no tiene acceso a poder degustar de esa delicia nativa.

Baracoa es una cálida ciudad, donde casi todos se conocen y siempre con una sonrisa por delante

Es impresionante como, mientras viajas por las curvilíneas carreteras, el verde panorama que se puede observar está lleno de árboles que son tan bajitos que puedes arrancar sus frutos con la mano.

También hay una particular carretera, que casi se pierde en el mapa, por la que transitar es todo un placer debido a que al inicio se encuentra bordeada de vegetación, luego surgen muchos cocoteros y a solo unos cuantos metros se te llena hasta el alma del dulce olor al coco ya procesado.

Un fruto curioso y que particularmente se relaciona con Baracoa es el cacao. Preferido por algunos en su estado natural, oscuro y amargo, aunque sin parecerse al chocolate. Debido a esto es imposible sentir el olor a chocolate cuando te paras debajo del árbol. Contrario a este lugar, un kilómetro más adelante hace que se inunden los pulmones de ese olor que es preferido por miles de personas en el mundo entero.

Un fruto curioso y que particularmente se relaciona con Baracoa es el cacao

Desde hace medio siglo el cacao es tratado en una especie de santuario, la Fábrica de Chocolate, el Complejo Rubén David Suárez Abella o la Empresa de Derivados del Cacao. Aquí toma diversas formas, todas comerciales y no siempre tan exquisitas al paladar.

Los frutos son procesados con maquinaria obsoleta de la ya inexistente República Democrática Alemana, puesta en funcionamiento en los años sesenta, en el templo donde se tuestan los granos del cacao, las cáscaras son separadas, los molinos proporcionan el licor, y de otros procesos, se obtienen productos tales como manteca, bombones, coberturas, chocolate.

El grueso de las maquinarias es la original de 1963, aunque en las dos últimas décadas se han instalado algunos equipos italianos como parte de un lento plan de modernización.

Indiscutiblemente la ciudad de Baracoa no puede ser visitada sin llevarse un pedacito de chocolate.

Barras del clásico chocolate Baracoa

Escrito por: Redacción.
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