Aumenta fiebre del fisiculturismo en Cuba a pesar de poco apoyo oficial

Aumenta fiebre del fisiculturismo en Cuba a pesar de poco apoyo oficial

Muchos han debatido si el fisiculturismo debe ser tomado como un deporte. Algunos lo denominan “arte”, habría que ver hasta qué punto un “cuerpo escultural” es una obra artística. Lo cierto es que esta práctica se basa en: salud, belleza, entrenamiento, alimentación, y poses… muchas poses. En Cuba, por lo menos, en los últimos años esta práctica se ha extendido a lo largo y ancho de la isla.

También en numerosos países la discusión sobre ello continúa. Sin embargo, el fisiculturismo integra todos componentes necesarios para ser considerado como un deporte: atletas, competencias, premiaciones, categorías y federaciones nacionales e internacionales.

El fisicoculturismo, culturismo, o bodybuilding, como también se le conoce, es considerado una actividad física que busca el máximo desarrollo de hipertrofia muscular – de la musculatura visible- del ser humano. Desde este punto de vista, comparte con otros deportes ciertos métodos y destrezas, aunque su finalidad es diferente.

Pero no sólo se tiene en cuenta el tamaño o hipertrofia muscular para tener éxito. También se observa la definición de los músculos, simetría muscular, y otros detalles.

Actualmente, el fisiculturismo ha alcanzado un notable auge y cada vez hay más aficionados a esta práctica, desde hombres a mujeres. Existe gran calidad entre las competidoras, y muestran disciplina a la hora de “subir a la tarima” a exponer sus músculos.

Muchas competencias… pero no en Cuba

Entre las competencias internacionales más importantes en el mundo del fisiculturismo existen el Arnold Classic, Mrs. Universo, Canada Pro Cup, Mrs. Texas y la de mayor trascendencia para todos los fisicoculturistas, Mr. Olympia, algo así como ganar la Copa Mundial de Fútbol.

Cada país organiza y celebra sus propias competencias, y los ganadores de ello participan en torneos internacionales. El apoyo a esta práctica depende de su popularidad en cada país. Por ejemplo, en Cuba, el fisiculturismo a traviesa por “complejos” caminos.

En la isla la práctica del fisiculturismo no es considerada un deporte. El dopping, y sus implicaciones, repercuten marcadamente en esta postura. A pesar de ello está constituida una Asociación Cubana de Fisiculturistas (ACFC), con delegaciones provinciales en varios territorios, aunque no está reconocida oficialmente.

La ACFC, se funda en 1987 y el 18 de enero de ese mismo año organizó y celebró su primer Campeonato Nacional en La Habana.  Desde ese momento se han celebrado numerosos eventos, competiciones nacionales y provinciales. En algunas está colmado de público. Otras se desconocen. Pero cuando las ganas y los deseos se imponen, se puede lograr que un teatro abra su telón para la exhibición de estos “grandes cuerpos”.

Seguir existiendo y compitiendo aún sin apoyo “oficial”

En el 2016, en medio de las Romerías de Mayo, el teatro Eddy Suñol, de Holguín, abrió sus puertas a varios fisicoculturistas del territorio y de provincias cercanas para una exhibición. Si bien no se le permitió realizar una competencia, ni contó con la debida promoción, fue una experiencia que la ACFC desea se siga ofreciendo a los fisiculturistas. Luego de esto, se han desarrollado en varias ocasiones competencias intergimnasios, que promueven el quehacer de la asociación y e impulsa a la disciplina en Holguín.

El INDER, por su parte, ofrece talleres metodológicos con los dueños de gimnasios particulares. Visita algunos para dar asesoramiento al uso de las distintas “aparaturas”, ya que cuando se realizaron las patentes para legalizarlos no se tuvieran en cuenta los requisitos para trabajar en gimnasios, según afirman funcionarios de esta institución.

Muchos denominan la práctica del fisicoculturismo como “narcisista”, pero la realidad demuestra que va más allá de eso.

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