El cubano Yandy Núñez al regresar del Everest: “La libertad existe cuando los límites te los pones tú”
viernes, 16 de junio de 2023
Yandy Núñez pesaba alrededor de 86 kilogramos cuando salió de Islandia para escalar el Monte Everest situado en la cordillera del Himalaya entre Nepal y China. Al volver tenía 17 kilos menos. Admite que regresó “cansado esquelético” pero “con el corazón contento” porque alcanzó “el sueño de mi vida”. Porque “siempre he sido una ladilla” que logra “todo lo que yo mismo me propongo” el pasado 17 de mayo se convirtió en el primer cubano en llegar a la cima del mundo.
Tras pasar a ser una de las más de nueve mil personas que desde 1953 han ascendido el Everest que se alza a 8.848 metros por encima del nivel del mar este alpinista natural de La Habana sabe que no hubiera podido lograr esta hazaña si no se hubiera ido de Cuba. “Hay que escalar muchas montañas para tener la práctica necesaria para subir tanto” explica al hablar de los “muchos retos y entrenamientos” que ha superado antes de conquistar la montaña más alta del planeta Tierra.
Según confiesa en exclusiva a CubitaNOW el “poquito” internet que pudo tener en el campamento base le sirvió para recibir cientos de mensajes de apoyo que “me ayudaron a seguir” hasta la cumbre. “Perseverancia determinación insistencia es lo que uno necesita” no sólo para el Everest sino para “escalar cualquier montaña por pequeña que sea”. Eso es lo único que definirá “cuán lejos puedes tú llegar”.
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En la cima del mundo
Yandy ahora con 35 años empezó a entrenar desde 2017. Se inició en “este mundo tan maravilloso” después de mudarse a Islandia donde reside hace casi una década. Se le despertó la curiosidad por el montañismo y el ímpetu para explorar algo nuevo tras llegar al país nórdico en septiembre de 2015 y empezar a recorrer sus montañas y sus fiordos que “son extremadamente bellos”. “El contraste del negro del asfalto de la carretera y el blanco de la nieve encima de la montaña” para él fue impactante. “Se me fue despertando algo dentro que no sabía que se iba a hacer tan grande”.
Aunque antes ya había arribado a varios de los puntos más elevados del mundo como “una gran preparación” el objetivo de Yandy siempre fue el Everest. Su primera gran montaña conquistada fue el Mont Blanc 4.807 metros por encima del nivel de mar en junio de 2019. Luego vendrían el Monte Elbrus 5.642 metros donde también fue el primer cubano en llegar y en el que “hacía un frío descomunal”; el Pico Aconcagua 6.960 metros el cual escaló en apenas cinco días algo “increíble” para una persona que “se inicia en el montañismo”; o el Pico de Orizaba 5.636 metros .
En 2021 Yandy intentó por primera vez escalar el Monte Everest pero dio positivo al covid y tuvo que interrumpir el ascenso. No quiere llamarlo fracaso sino que lo ve como una enorme frustración porque no pudo continuar buscando su sueño ese año “producto de algo que yo mismo no podía controlar”. Pero visto que “la vida es lo más importante y uno tiene que tener la determinación para decir: ‘Hasta aquí llegué’” entendió que no era el momento de seguir.
Jugando a la ruleta rusa
¿Cuál fue el momento más difícil de esta subida? ¿Cuántas veces sentiste que peligraba tu vida? le pregunto.
En todo momento. Cuando estás en el campamento base que no tienes nada más que hacer que esperar a que se abra una ventana de buen tiempo para poder ascender porque claro está tú no vas a subir una montaña cuando hay mal tiempo y no puedes ver nada te pones a pensar en si volverás a ver a tu familia. Es uno de los factores que juegan con la mente. Psicológicamente es lo que más te golpea: la espera preguntándote si regresarás a casa y si estará todo bien.
En donde más miedo sintió Yandy y lo dice con absoluta sinceridad fue en la Cascada del Khumbu conocida también por el Glaciar de Khumbu y que con una altura de 4.900 metros en su parte final y de 7.600 metros en su inicio es el glaciar más alto del mundo. Allí es donde se inicia el ascenso hacia el Everest justo después de pasar el campamento base y antes de llegar al campamento uno.
“Tienes que subir y volver a bajar. No hay otra manera. Es lo más terrorífico de la expedición porque tienes que cruzar grietas con escaleras que pueden medir hasta diez metros de largo. Es un glaciar que está en una caída es decir son unos bloques de hielo que están cuarteados completamente. Entrar ahí es como jugar a la ruleta rusa” detalla el montañista que no olvida que cuatro días antes de pasar por esta cascada de hielo allí habían muerto tres personas. “Fue un momento tenso a la hora de bajar mucho más”.
Precisamente cuando uno más habla del peligro y siente una presión adicional es cuando baja de la cumbre. “Porque vas mucho más cansado ya no ves bien y tienes que tener el doble de concentración en lo que estás haciendo porque un paso en falso allí es quedarse en el Everest” asegura Yandy que si bien reconoce que en ningún momento “te sientes fuera de peligro” recomienda nunca mirar hacia abajo “sino recto hacia tu destino”.
Dos banderas dos patrias y una sola libertad
Yandy acostumbra a poner en la cima de las montañas una bandera de Cuba y otra de Islandia porque ambas son sus patrias. “A Islandia le debo lo que soy hoy. Es también mi casa”. A la vez orgullosamente cubano quiere inspirar a sus coterráneos dondequiera que estén para decirles que “nosotros podemos llegar bastante lejos” y que no pierdan la esperanza de “ver un día a Cuba libre”.
Este joven emprendedor no le ha hecho “mucho swing” al hecho de que los medios oficiales cubanos hayan ignorado su ascenso al Everest. Para “sacarme” en medios masivos como la televisión seguro “esperaban que yo subiera con una bandera del Partido Comunista de Cuba”. No obstante la que él llama “prensa libre” sí cubrió la noticia como también se mantuvieron al tanto muchos escaladores que viven en Cuba. “Incluso uno de ellos me mandó un mensaje por radio”.
Con su esposa su hijo y su abuela que falleció de cáncer como trilogía sagrada Yandy ha demostrado “lo lejos que un cubano puede llegar viviendo en libertad”. “No hay nadie que te impida llegar adonde tú quieras llegar más que tú mismo”. Por ende cuando más libre se siente es cuando escala una montaña. “¿Quién me va a impedir llegar a la cima? ¿Un policía vestido de civil o uno de la Seguridad del Estado diciendo que para allá no puedo ir?” se cuestiona.
La libertad para Yandy que actualmente tiene su propia compañía de viajes turísticos a Islandia está en que los límites te los pongas tú. Con pasión “por lo que tú quieres por lo que añoras” insiste en dedicarle su hazaña “a todos los cubanos que sufren y luchan todos los días contra el cáncer del comunismo que hay que acabar. Ese es el cáncer que tiene Cuba y que no nos deja avanzar y seguir adelante”.
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Escrito por | Redacción TodoCuba
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