Recorriendo Centro Habana, el barrio habanero en su máxima expresión

Recorriendo Centro Habana, el barrio habanero en su máxima expresión

De barrios y calles memorables, de tambores y de ron, de religión y tradición, Centro Habana es el barrio habanero en su máxima expresión, es como la Cuba vista desde adentro.

Cierto que es menos glamorosa que esa Habana preferida por los viajeros, pero no dude que tiene también mucho que contar, muchos sitios interesantes que visitar, muchos lugares también donde podrá pasarla a gusto.

Centro Habana lo espera, visítela y estoy seguro de que allí pasará momentos inolvidables.

Radiografía de esa Habana: las calles que la distinguen

San Lázaro, Belascoain, Galiano, Reina y Carlos III, son algunas de las calles memorables de Centro Habana. Lo son también Infanta, Neptuno, Manrique y Virtudes.

Imagínese cuánta tradición hay en ellas, que la mayoría cambiaron sus nombres en algún momento de la historia y los cubanos ni nos enteramos, seguimos llamándolas por sus nombres de antaño.

Si quiere haga la prueba, pregúntele a algún habanero cómo llegar a la Avenida Italia o a Padre Varela y lo verá muy desorientado. Claro, muy distinto será si le dice que quiere llegar a Galiano o Belascoain, que son los nombres conocidos de ambas calles.

Centro Habana es el barrio habanero en su máxima expresión, es como la Cuba vista desde adentro.

A Centro Habana pertenecen también un tramo del Malecón y la calle San Rafael, que la atraviesa de lado a lado, bajando desde la Universidad de La Habana, pasando por la Federación Ornitológica de Cuba, el emblemático Parque Trillo y rematando, a partir de la calle Galiano, en un boulevard tan concurrido y diverso como el de Obispo.

San Rafael, en fin, desemboca en el Parque Central y abre las puertas de la Habana Vieja, con toda la riqueza que en ella hay.
De la cultura

Cuando visite Centro Habana y camine sus calles no crea, ni por un momento, que los años que muestran sus paredes han quedado vacíos en la historia y la cultura cubanas.

En Maloja, entre Escobar y Lealtad, muy cerca del Barrio Chino de La Habana, nació uno de los escritores más importantes de la literatura cubana e iberoamericana, Alejo Carpentier, aunque ha habido controversias en cuanto a su fecha y lugar de nacimiento, porque fue inscrito en Lauzana, Suiza.

En Centro Habana vivieron también Nicolás Guillén, el Poeta Nacional de Cuba y el pintor vanguardista Víctor Manuel, así como otro de los grandes de la literatura de habla hispana, José Lezama Lima.

Lezama, el autor de Paradiso había nacido en el cuartel de Columbia, hoy Ciudad Escolar Libertad, en 1910. Pero vivió desde 1929 en Trocadero número 162, entre Industria y Consulado, lugar donde radica hace más de 20 años la Casa Museo José Lezama Lima.

Cuando visite Centro Habana  no crea que los años que muestran sus paredes han quedado vacíos en la historia y la cultura cubanas.

Allí, se exponen no sólo algunos de los cuadros regalados por quienes eran amigos cercanos a Lezama; insignes pintores cubanos como Mariano Rodríguez, Víctor Manuel y René Portocarrero, sino también objetos personales del erudito escritor y fotografías que testimonian los momentos de convivencia familiar, recuerdos de infancia y juventud.

Son sólo algunas de las atracciones de la Casa Museo, pero hay otras que, sin duda, también le resultarán interesantes.
De los que no pueden faltar

Hay lugares en Centro Habana que si no los visita, no puede decir que estuvo en ese barrio habanero.

El Parque Maceo y el Torreón de San Lázaro son dos de ellos; como lo son el Callejón de Hamel o el Parque de los Mártires y las abundantes iglesias, entre las que destacan la Inmaculada Concepción de San Lázaro, la de Nuestra Señora del Carmen en Infanta y la del Sagrado Corazón en la calle Reina.

No deje de visitarlas y podrá disfrutar de su imponente arquitectura, sus vitrales y ricos altares que despiertan respeto y silencio.

Punto y aparte merecen el Hotel Lincon, en Galiano y Virtudes, que fue testigo del secuestro del corredor automovilístico argentino Juan Manuel Fangio, por parte del Movimiento 26 de julio en 1958.

El otro sitio imprescindible es la Fragua Martiana, las calles Hospital y Príncipe. Allí, se encontraban las canteras de San Lázaro, donde el joven José Martí, Héroe Nacional de Cuba, fue sometido a trabajos forzados.

Pues ya ve, tiene varios lugares para visitar y descubrir. Por supuesto, no deje de alistar su cámara para la ocasión, porque los contrastes impresionan también en Centro Habana.

Y como colofón

Para hacer su jornada inolvidable tendrá también donde escoger.

Puede irse a los restaurantes del Barrio Chino, con su abundancia y sus excelentes precios; a la ¡buena salud! del Nazdarovie; al bien ganado prestigio de Castropol o la popularidad en El Biki.

Claro, que también puede ir a bailar hasta el cansancio; bailar hasta sentirse cubano, hasta que la magia del ambiente le impida darse cuenta de si lo hace bien o mal.

Bailar puede en La Casa de la Música de Galiano, con orquestas populares en vivo; a rumbear de lo lindo en el Palacio de la Rumba o el Callejón de Hamel, entre las calles Aramburu y Hospital, a solo una cuadra de San Lázaro.

¿Qué decir del Callejón de Hamel? Que cualquier intento sería insuficiente para describir el encanto que provoca cuando se le visita.

Ah, una recomendación especial: a pocos metros del Callejón, el restaurante Tinhao es una opción excelente para “refrescar” la rumba. Ubicado en San Lázaro número 958, destaca por su amplia carta de comida china, con un chef oriundo del país asiático.
Centro Habana, ni tan antigua ni tan moderna

Centro Habana es una zona intermedia, de transición. Tuvo muchas cosas que hoy no tiene; como también exhibe muchas que antes no existían. Pero lo que siempre ha tenido Centro Habana, y lo tendrá, es tradición y cubanía. Visítela y tanto usted como la lente de su cámara fotográfica lo comprobarán.

Escrito por: Redacción, usando información de: TodoCuba.