El Nicho: La fábrica natural de arcoíris en Cuba

El Nicho: La fábrica natural de arcoíris en Cuba

Cuba, dotada de  una exquisita  belleza natural, no escatima  en paisajes  para  deleitar  la  vista  de los amantes de la  naturaleza. Desde  los  mogotes hasta  la  sierra, un universo de  valles y  cordilleras  ofrecen sus encantos  naturales, con un verdor intenso, que apacigua  el espíritu y despeja el alma.

Entre  estos  pequeños  paraísos  tropicales  se  destaca  El Nicho,  una  reserva natural de singular belleza  ubicada  en   la  cordillera  del Escambray, que  comprende  las provincias de Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus,  en el centro de la isla.

Imagen del nicho, Cordillera del Escambray, Santa Clara. -todocuba.org

Esta  reserva  natural  cuenta con varias  caballerías  de tierra nutridas de la  más variada  vegetación donde  resulta  muy agradable practicar  el senderismo; sin  embargo, su  atractivo  fundamental lo constituye un  gran salto de  agua que tiene su origen en un  manantial subterráneo y  a  sus pies  extiende numerosas  pocetas  de  cristalina  agua, que  se  distribuyen de  manera  irregular.

La  poceta principal, donde  desemboca  la furia de  la cascada está  rodeada de piedra por todo el  borde; el  agua en su  caída  precipitada forma pequeñas  nubes densas, hechas por diminutas  gotas de agua, que  simulan una  cortina de rocío.

Las  lajas del borde  sobresalen formando una especie de techo o alero,  creando  una zona de sombra  por todo el borde  de la poceta, y  es ahí donde  nacen muchos pequeños  arcoíris,  que  parecen de bolsillo y se  muestran uno al  lado del otro, como pequeños  juguetes  que  se exhiben en el mostrador  de una tienda.

Es la intensidad  de  la luz solar, mezclada  con las diminutas  nubes de rocío lo que  provoca que  podamos  disfrutar de esta  fábrica natural de arcoíris, que está  abierta todo el año, a cualquier hora mientras el sol brille. Será  para usted una experiencia imborrable, que  perdurará en su  memoria  por el resto de los días, pues  pocas veces en  la vida se visita  un paraíso, y se vuelve  a  casa  con la  foto donde  usted  se encuentra acariciando un arcoíris.

Escrito por: Redacción - NFZ.
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