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Los curiosos gemelos en las religiones afrocubanas

En todas las épocas y regiones del mundo, durante siglos, los gemelos han sido reverenciados . Algunas veces con admiración y respeto, otras con benevolencia y simpatía, aunque a veces también con cierta inquietud, sobresalto y temor, ante sus pretendidos poderes mágicos.


En la mitología clásica: Hera y el mismísimo Zeus, fueron hijos gemelos de los dioses Cronos y Rea, en el Olimpo. Luego el propio Zeus escogió a la humana, rozagante y bien conformada Leto, para engendrar a los gemelos Artemisa y Apolo.

En las tradiciones orales del pueblo cubano, en casi todas ramas del frondoso árbol mitológico de la Mayor de las Antillas, gemelos renombrados aparecen una y otra vez de manera abundante. Entre las creencias populares cubanas, está extendida la certeza que si un gemelo muere, el que permanece vivo debe recibir similar trato que el conferido al difunto, so pena de grandes calamidades. En la mitología taína, cuando el primero de los gemelos paridos por Itiba Cahubaba, descolgó la güira mágica en las que estaban lo huesos de Yayael convertidos en peces, “el agua llenó toda la tierra”.

Entre los abakúa

En el relato de la sociedad secreta abakuá, Aberisún y Aberiñán son los gemelos albinos, quienes toman en su poder la güira donde se encuentra el pez mágico Tanze. Los hermanos reclaman que se les dé comida antes de matar (en su drama ceremonial) a la princesa Sikán, personaje de la peculiar mitología abakuá, condenada a muerte por haber sacado de las aguas al pez creído sobrenatural. Aberisún es personaje litúrgico de la tragedia ritual de los ñáñigos. Es uno de los íremes o diablitos, encargado del sacrificio del chivo. Pero antes, Aberisún de rodillas debe mirar al cielo, persignarse, implorar en silencio. Luego describe un gesto suplicante con las manos y salta dos veces por encima del animal. Después de oficiar como verdugo, toca a la puerta del fambá (recinto sagrado), pero no lo dejan entrar y se marcha.

Los Ibeyis de la Santería cubana

Los hijos gemelos de Changó y Ochún fueron los Ibeyis, eran varón y hembra, pero fueron criados con gran amor por Yemayá. Queridos por todos los orishas. Juguetones, golosos y traviesos, se les considera en esta línea de pensamiento devocional, patrones de todos los niños. Viven en el interior de la Palma Real. Para algunos, los Ibeyis, son los patrones de los barberos y cirujanos en Cuba.

Son representados en la santería cubana, con dos pequeños muñecos tallados en madera, sentados sobre taburetes unidos por una cinta o cordel. El varón con un collar de Changó y la hembra con otro de Yemayá. Llevan dos pequeñas tinajas, cada una porta cuatro piedras y media mano de caracoles. Las piedras del macho son alargadas (en forma de falo) y las de la hembra en forma de vulva. Una simpática leyenda (Pattakí) oriunda de la cuna de dicho sistema de creencias, cuenta como vencieron al diablo bailando al ritmo del tambor, turnándose el uno con el otro, hasta rendir de cansancio al cornamentado y maléfico ser.

Entre los yorubas

Entre las corrientes de pensamiento descendientes de los yorubas, en los secretos, intrincados y misteriosos caminos de la Regla Palo Monte, señorean los gemelos Ntala y Nsamba, que para muchos se consideran hijos de Siete Rayos y de Centella Endoqui.

Los mellizos del vodú

Se dice que los Marassá (también Masá) son los gemelos del vodú y son más poderosos que los propios luases (dioses del vodú), tal como se ha adoptado en sus variantes cubanas. Ocupan un lugar especial en esta corriente devocional, ya que pertenecen a una categoría particular de divinidades, “aparte” de los otros espíritus. Invocados y saludados (en algunos lugares) al comienzo de una ceremonia, los Marassá después la presiden. Según algunos autores, en una misma liturgia son conjurados por separado: los luases, los muertos, los Marassá y Dios.

Escrito por: Redacción

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