La historia olvida de la isla artificial que Fulgencio Batista quiso construir frente al Malecón de La Habana

La historia olvida de la isla artificial que Fulgencio Batista quiso construir frente al Malecón de La Habana

En el año 1956 se realizó un Plan Maestro con el objetivo de que se pudiera convertir a la ciudad de La Habana en una de las ciudades más modernas de América Latina. En este Plan estuvo la idea de construir una isla artificial frente al malecón habanero, para darle más carácter a la ciudad capital y centro turístico, y así atraer visitantes e incrementar las fuentes de ingresos.

Durante la década de los años 50 la capital habanera se encontraba llena de turistas de origen estadounidenses. El gobierno y sus instituciones cívicas habían puesto en marcha el plan, aunque solo se le dio prioridad a la construcción de imponentes hoteles como el Riviera, el Rosita de Hornedo, entre otros, para dar abasto a la excesiva cantidad de visitantes americanos en la isla.

Fulgencio Batista sería quien mandara a realizar dicho plan con el objetivo de lograr un fuerte desarrollo turístico que se encontraba previsto para Varadero, Cojímar, La Habana y la Isla de Pinos. Esto se encontraba interrelacionado con la introducción de capital proveniente de mafiosos estadounidenses. La estrategia era convertir la ciudad de La Habana en Las Vegas caribeña, y así hoteles como el Riviera y el Capri serían construidos con las inversiones por parte de Meyer Lansky y Santos Trafficante, respectivamente.

Este tema ha dado mucho de que hablar, principalmente los acuerdos que realizara Batista con la mafia italoamericana para construir cientos de hoteles y casinos que convertirían a La Habana en otro Montecarlo de América. Debido a todo este auge, solo los más viejos recuerdan la idea de construir una isla artificial frente al muro del malecón de La Habana. Esta comprendería el espacio que se ubica entre las calles Galiano y Belascoaín, lugares que serían los de acceso a ella.

Debido a que el atractivo único de La Habana consistía en las edificaciones de diversas épocas y estilos arquitectónicos, se buscó una alternativa para que el proyecto no dañara la belleza habanera. Es así que se construyó lo que la ciudad requería para ese momento preciso, pero respetando las edificaciones existentes. Se logró crear un bello medio con hoteles y casinos en la isla artificial.

Escrito por: Redacción.
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