La desconocida historia del día en que Ronald Reagan estuvo dispuesto a eliminar el embargo con una sola condición a Fidel Castro

La desconocida historia del día en que Ronald Reagan estuvo dispuesto a eliminar el embargo con una sola condición a Fidel Castro

Ronald Reagan y Fidel Castro han sido vistos siempre como dos enemigos irreconciliables de la Guerra Fría, tan firmes en sus respectivas posiciones que cualquier entendimiento entre los dos hubiese resultado imposible. Sin embargo, pocos conocen que en mayo de 1985, el cowboy Reagan estuvo dispuesto a pactar con el guerrillero Castro.

El presidente estadounidense le hizo saber a Fidel Castro por medio de un mensaje personal que estaba dispuesto a restablecer las relaciones diplomáticas, normalizar las relaciones, eliminar el embargo (entonces no dependía del Congreso) y restablecer la cuota azucarera. Todo eso si Cuba cedía en un solo punto: dejar de “exportar” la Revolución.

Bernardo Benes, un abogado estadounidense de origen cubano fue el encargado de transmitir la propuesta a La Habana. Tras varios tanteos con oficiales de Inteligencia cubano, el mensajero se pudo reunir personalmente con Fidel Castro y le entregó la propuesta de Reagan. El presidente cubano solicitó 72 horas para “estudiar” la propuesta y prometió una respuesta.

A los tres días el presidente cubano volvió a llamar a Benes y le pidió que le transmitiera a Reagan que “aceptaba su ramo de olivo”. El emisario regresó exultante a los Estados Unidos; pero cuando llegó a Miami se quedó espantando con la noticia de que al día siguiente comenzarían las transmisiones de Radio Martí hacia Cuba.

Fidel Castro se sintió traicionado o creyó que todo se trataba de una conjura contra Cuba. Por esa razón cuando Benes volvió a viajar a La Habana en 1986 con otro mensaje personal, este de William Casey, el director de la CIA y uno de los que más había influido en Reagan para que comenzara el acercamiento con Cuba, se negó a recibirlo.

Con el inicio de las transmisiones de Radio Martí y el berrinche consiguiente del mandatario cubano, toda posibilidad de arreglo entre los dos gobiernos quedó rota. Los funcionarios de la administración Reagan que querían mejorar las relaciones con Cuba trataron de minimizar la importancia de las transmisiones, alegando que se trataba de una decisión puramente “burocrática” que había sido tomada con anterioridad. Pero Fidel Castro ni quiso volver a oír sobre normalización.

Evidentemente se equivocó. Tuvieron que pasar casi 30 años para que se volviera a abrir una nueva ventana… Y así nos va.

Escrito por: Redacción.
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