Gibara, tan atractiva como histórica en la Cuba turística

Gibara, tan atractiva como histórica en la Cuba turística

Gibara es un escenario cubano con 200 años de existencia que ahora aparece en el mapa de los lugares más interesantes de este archipiélago, sobre todo de cara a la modalidad de circuito que muchos viajeros extranjeros acogen de buen grado.

Este 2018 trae además la novedad -vinculada a este pueblo de pescadores- de que la compañía española Iberostar administra los hoteles del oriental poblado cubano, por lo que ahora Gibara está registrada en las rutas de turoperadores mundiales.

Las excursiones prevén paseos de dos horas en catamaranes, desde Puerto de Vita, en el litoral norte de la provincia de Holguín, donde se encuentra Gibara.

A esos efectos, la presidenta del Grupo Cubanacán, Yamili Aldana; y el director Comercial y de Marketing de Iberostar, Luis Jiménez; intercambiaron en su momento documentos que establecen la participación de la firma hotelera en esa parte de Cuba.

Los reportes también recuerdan a una delegación de alto rango de Iberostar que recorrió el lugar y apreció la belleza y el colorido de dicho escenario e, incluso, participó el presidente de Iberostar, Miguel Fluxá.

En el grupo también se incluyó la directora de la Subdivisión de Política para la Empresa Mediana y Pequeña y del Sector de los Servicios de Alemania, Armgard Wippler.

Fundada en 1817, Gibara llegó a ser un importante puerto comercial del oriente de la isla, y ahora renace con nuevos hoteles como el Ordoño (Encanto), Arsenita y Plaza Colón.

Cuenta asimismo con 39 alojamientos privados, 78 habitaciones de este tipo de administración y siete restaurantes familiares, conocidos en Cuba como paladares.

La Villa Blanca -como también se la conoce– es cabecera del municipio del mismo nombre.

Su nombre proviene del vocablo aborigen Jibá. La pequeña urbe posee muy ricas historia y cultura propias, acordes con su origen y el hermoso y exuberante paisaje, los bellos sitios arquitectónicos y el trazado perfecto de sus casas, calles y parques.

UNA MARAVILLA URBANA, CERCA DE LA NATURALEZA

El 27 de octubre de 1492, el Almirante Cristóbal Colón avistó tierra cubana y, según estudiosos, era la montaña conocida hoy como la ‘Silla de Gibara’.

Para el 28 de octubre, el Almirante tocó tierra en la Bahía de Bariay. En la mañana del 29, sus naves anclaron en la Bahía de Gibara, a la cual Colón llamó ‘Río de Mares’.

Iniciada la colonización española, quedó bajo la Jurisdicción de la Villa de Bayamo.

El poblamiento de la región se produjo lentamente, a lo largo de tres siglos, cuando en 1752 se creó la Jurisdicción de Holguín, de la cual Gibara pasó a formar parte.

Su Bahía y el Río Cacoyugüín fueron usados para el comercio desde temprana fecha, unas veces para el contrabando, otras bajo autorizaciones, pero siempre bajo el peligro de ataques piratas.

En 1821, el poblado se componía de 21 casas y un año después se fundó el puerto de Gibara, como de tercera categoría, lo que trajo un creciente desarrollo a la villa, a la cual se trasladaron vecinos de poblaciones vecinas.

Fue precisamente este esplendor económico el que hizo de Gibara la segunda ciudad amurallada de Cuba, pues resultó necesaria la construcción de fortificaciones militares para la protección de la villa de los ataques de corsarios y piratas.

Con estos elementos se enriquece un lugar que ahora pertenece al turismo cubano y al que llegan en disímiles excursiones, sobre todo, viajeros europeos.

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