Estados Unidos evalúa cerrar su embajada en Cuba por los misteriosos ataques sónicos

Estados Unidos evalúa cerrar su embajada en Cuba por los misteriosos ataques sónicos

El equipo de gobierno de Donald Trump le propuso al presidente que evaluara cerrar la embajada de La Habana, recientemente reabierta, luego de que 21 personas de la representación diplomática presentaran problemas médicos y síntomas que todavía no han podido ser explicados.

El grave episodio parece el tema de una novela de espionaje. Varias víctimas dijeron que sentían vibraciones o escuchaban sonidos solamente en algunas partes de habitaciones en la embajada. Eso ha llevado a los investigadores a pensar que pudieron ser víctimas de “ataques sónicos”. Algunas víctimas no escucharon nada, pero después sufrieron síntomas similares.

Sin embargo, hasta hoy no existe una explicación creíble para la variedad de síntomas descritos y los expertos niegan la aplicación de las leyes físicas en algunas de las hipótesis manejadas.

El secretario de Estado, Rex Tillerson, dijo el domingo en el programa Face the Nation de CBS que el cierre de la embajada “está siendo evaluado”.

Es un tema muy serio en relación con el daño que han sufrido varios individuos”, dijo. “Ya hemos regresado a varios a casa y está siendo evaluado”.

El ataque, que empezó en noviembre y terminó a mediados de este año, dejó a algunas personas con lesión cerebral traumática leve

El caso, que parece sacado de una novela, es tomado muy en serio en La Habana. Por indicación del más alto nivel del Gobierno, las autoridades cubanas iniciaron su propia investigación en cuanto recibieron las primeras notificaciones de la Embajada de Estados Unidos y del Departamento de Estado el 17 de febrero del presente año.

De acuerdo con los resultados preliminares obtenidos y con los datos compartidos por las autoridades estadounidenses, hasta el momento no se cuenta con evidencias que confirmen las causas y el origen de las alegadas afecciones de salud de diplomáticos de EE.UU. y sus familiares”, asegura una fuente familiarizada con la pesquisa cubana.

Por su parte, los investigadores norteamericanos manejan diversas hipótesis, entre ellas un ataque intencional con ondas sónicas, o con un arma electromagnética. En el abanico de posibilidades también está la hipótesis de que se haya tratado de una actividad de espionaje que salió mal.

Los diagnósticos provocan confusión entre los especialistas, el FBI, el Departamento de Estado y las agencias estadounidenses involucradas en la investigación.

Las ondas sonoras por debajo del rango de audición podrían teóricamente causar daño físico, pero sería necesario utilizar enormes bocinas a grandes volúmenes que serían muy difíciles de esconder. Las armas sónicas que se utilizan para dispersar multitudes y para la protección de algunos navíos frente a barcos piratas funcionan con ese mismo tipo de equipamiento. Los aparatos cubren un área considerable y todas las personas dentro de su alcance resultan afectadas.

Este martes, funcionarios de ambos gobiernos se reunieron en Washington para hablar sobre los incidentes. La delegación cubana está presidida por Josefina Vidal, ahora embajadora en Canadá, y que fue la vocera principal en el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

En este encuentro los funcionarios norteamericanos exigieron a sus contrapartes cubanos que aclararan el asunto, definieran quiénes son los responsables y garantizaran la seguridad de los representantes de Washington en territorio cubano. Aunque han hecho notar que Cuba es responsable de proteger al cuerpo diplomático estadounidense apostado en el país caribeño, funcionarios del Departamento de Estado no han sugerido que el gobierno cubano es directamente responsable de lo sucedido.

Cuba le propuso al gobierno norteamericano que el FBI fuera a La Habana a investigar los sucedido, un nivel de apertura inédito que sugiere que el gobierno cubano tampoco entiende la causa de los síntomas.

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