Cementerio en un centro cultural cubano, un extraño caso

Cementerio en un centro cultural cubano, un extraño caso
© OnCubaNews

Antes de morir, el 2 de noviembre de 2015, la activista y promotora cultural Ángela de Armas, alias Moña, pidió que enterraran sus cenizas junto a las raíces del frondoso framboyán que se encuentra en el patio de El Mejunje, el centro cultural más famoso de la ciudad de Santa Clara. Con el cumplimiento de esta, su última voluntad, sucedía un hecho único en Cuba: el casi surgimiento de un cementerio en un Centro Cultural, al enterrar una persona allí.

El enterramiento

Sin pedir permiso a nadie, Ramón Silverio, director y creador de El Mejunje accedió a cumplir con Ángela, quien había sido una de las más destacadas impulsoras de los proyectos del centro cultural. La noche del 2 de noviembre de 2015, los “filimbusteros” de la Peña del Filin se reunieron en torno al framboyán del patio para esparcir las cenizas de su querida Moña, mientras sonaba de fondo “Sin reproche” de Meme Solís. Tras terminar la pequeña ceremonia, las raíces del árbol fueron rociadas con ron.

Centro cultural El Mejunje - Santa Clara

Centro cultural El Mejunje – Santa Clara. Fuente: Hostal Familia Rivalta.

Un cementerio en un Centro Cultural

Fue entonces que varios de los asistentes pidieron a Silverio que una vez que murieran los enterraran en El Mejunje, cual si de un cementerio privado en medio de la ciudad de Santa Clara se tratase.

En Cuba fue común dar sepultura a los cadáveres en instituciones como las iglesias. Esto ocurrió hasta las últimas décadas del siglo XVIII. Sin embargo, como resultaban una fuente de contaminación e insalubridad, ya en los primeros años del siglo XIX se construyeron cementerios en las afueras de todas las principales poblaciones. A partir de entonces se prohibió el enterramiento dentro del perímetro urbano (lo que se volvió inoperante cuando las ciudades crecieron y terminaron por rodear a los cementerios).

Árbol bajo el que está enterrada la promotora cultural Ángela de Armas. Fuente: OnCubaNews.

Sin embargo, en los últimos años, se está imponiendo entre los cubanos la costumbre de incinerar los cadáveres para conservar las cenizas en los hogares. También las depositan en lugares que tuvieron especial significado en vida para los difuntos.

Así sucede con El Mejunje, un espacio cultural que le cambió la vida a muchos cubanos y que parece destinado a tener su propio cementerio.

¿Ya conoces nuestra sección de noticias? Te invitamos a visitarla para que estés al tanto de todo lo que sucede en Cuba.

Escrito por: Redacción - NGM, usando información de: Archivo TodoCuba.
Patrocinado por Pacotillas - Envíos a Cuba