Descubre la maravillosa historia de Ochún, la deidad africana del amor y la seducción

Descubre la maravillosa historia de Ochún, la deidad africana del amor y la seducción

El mito de Oshún la diosa del amor y las aguas dulces, en el panteón Yoruba ha crecido como han crecido sus seguidores. Magnificada por su compleja historia y temida por su severidad cuando no se cumple lo prometido, nos recuerda que el agradecimiento es unos de los valores humanos que más aprecia.

Es la mítica Oshún muy afamada en nuestra isla de Cuba por sus grandes milagros, a ella debemos encomendarnos para que nos envíe su dulzura, para aliviar la violencia de estos tiempos, para apelar a la tolerancia.

Oshún es un Osha y está en el grupo de los Oshas de cabecera. Representa la intensidad de los sentimientos y la espiritualidad, la sensualidad humana y lo relativo a ella, la delicadeza, la finura, el amor y la feminidad. Es protectora de las gestantes y las parturientas; se representa como una mujer bella, llena de dulzura, alegría y risas, pero interiormente es severa, sufrida y triste. Lleva el largo pelo negro adornado con flores y pulseras de oro como adorno. Ella representa el rigor religioso y simboliza el castigo implacable. Es la única que llega a donde está Olofin para implorar por los seres de la tierra, siendo querida por los elementos y todo ser viviente. En la naturaleza está simbolizada por los ríos. Es la apetebí de Orunmila. Está relacionada con las joyas, los adornos corporales y el dinero.

Su aspecto es el de una mulata hermosa y simpática, de pelo liso y suave, buena bailarina, fiestera y eternamente alegre. Con el persistente tintineo de sus pulseras y campanillas. Es capaz tanto de resolver como de provocar riñas entre Orichas y hombres.

Es la diosa del río que lleva su nombre en Nigeria. Se dice que vivió en una cueva que aún existe en Ijesa, Nigeria, al norte hacia el río Nilo. Fue la segunda esposa de Shangó. En Nigeria es adorada en muchas partes de Yorubaland, aunque es en la ciudad de Osogbo, por donde pasa su río donde tiene la mayor cantidad de creyentes. El nombre Osogbo proviene de la unión de Oshún y Ogbo. Ella salvó a esta ciudad por eso su rey la llamó de esa manera. En África su mensajero es el cocodrilo. Sus seguidores llevan ofrendas al río y le piden sus favores.

Uno de los ríos principales y más caudalosos del territorio Yoruba lleva el nombre de esta Diosa, el cual recorre las cercanías de Ilé Ifé, la cuidad sagrada de los Yoruba en la Tierra de Oyó. Recorre la parte Oriental de Nigeria y su templo está en las cercanías de éste. En la ciudad de Achogbó, en las márgenes del río Ochún, es donde se conserva más primitivamente su culto. También se le rinde culto en la ciudad de Abeocuta. Ochún es la Diosa del amor y también la patrona de los amores ilícitos. Por cualquier problema de amor los creyentes vienen ante ella buscando ayuda. Protege asimismo en los embarazos deficientes y/o dificultosos y toda el área abdominal en general.

Oshún es la Orisha del agua dulce. Su nombre proviene del Yorùbá Osún. Salvó al mundo volando como un aura tiñosa (Ibú Kolé), especie de buitre. También habló con Olofin, cuando Olokun mando el diluvio. Fue Yemayá quien le dio la fortuna de que su casa fueran las aguas dulces. Pidió la intervención de las mujeres en el consejo de los Orishas.

Se recibe como Orisha tutelar, debiendo hacerse con por lo menos 5 días de anticipación una ceremonia en el río. Por haber salvado al mundo todos los Iyabó antes de coronar Osha Akua Kua Lerí deben dirigirse al río a darle cuenta con su respectivo Ochinchin y darle Obí.. Nació de una Concha muy bonita a la orilla del Río y Mar. Es Capataz de Eggun, viste de blanco y amarillo. Es hija de Nana Buruku y Olofín.

Oshún tuvo hijos con Oduduwa, Orunmila e Inle. Con Oduduwa tuvo a Oloshe (niña), con Orunmila tuvo a Paroye (niña), y con Inle tuvo a Logun Ede (andrógino). Oshún es la que cuida el Ojubo de Oduduwa y Yewa, por ello aunque nace en Oshe Tura, que es su odun Isalaye, alcanza su poder de Eggun en Irete Yero, que es el odun del Ojubo.

Oshún, al principio de la tierra, era cocinera de los Orishas, estos no la consideraban y ella trastornaba todos sus polvos hasta que hubo que considerarla. Es el único Orisha, que siendo menor puede suplir a todos, inclusive a Obatalá.

Según leyendas yorubas, Oshún cambio su pelo largo a Yemayá, por telas de colores bellos y con el pelo que le quedaba, Oshún se hizo hermosos peinados, naciendo con eso, la ciencia de los cosméticos y tocadores de pelo. Oshún vivió con Ayaguna, pero tuvo que dejarlo debido a la Igbin que este comía, para ella es tabú. También vivió con Osaín, Shangó, Shakuana, Orunmila, Agayú, Orishasoko, Oduduwa, e Inle. El hombre que le satisface es Inle y el que le conviene es Orunmila, pues se Corona. Oshún es la única que puede ir a Oro.

Oshún es muy famosa por su participación en la creación del Feto en el útero, ella preside el Embrión junto con Yemayá, y Obatalá es el escultor que le da forma humana y le da el Ashé de la palabra para que Eleda de Olofín baje.

Mayormente se recurre a ella, para arreglar entuertos amorosos y sentimentales, endulzar a alguien dulcificar y apaciguar una situación; y como ama y cuida a los niños pedir por ellos en cuanto a sus estudios, el comportamiento en sus casas o para que una mujer quede embarazada u otra cosa que tenga interacción con la niñez y adolescencia.

Se le atribuye el arte de la coquetería femenina y se le considera la bella entre las bellas. Es sin dudas la Venus del panteón Yoruba. Es Oshún la deidad de los hechizos de amor, pródiga por su bondad para dar riquezas materiales. La bella orisha comparte con sus hijos un sin fin de recetas para cubrirnos con un manto de amor y ternura.

Las obras a Oshún se deben realizar de preferencia los días 5, 10, 15, 25 del mes, también viernes o sábados, antes de que se oculte el sol. Las rogatorias durarán 5 días.

Es la divinidad del río. Sus aguas dan vida y sostienen la vida también como toman la vida. Algunos de los peces que comemos vienen de lagos, ríos y arroyos. Estas formas de vida también dan sus vidas para que podamos nutrirnos y sostenernos.

A muchos de nosotros nos gusta la miel y conocemos como obtenerla y de donde proviene. Las abejas obtienen el polen o la savia de las plantas y las flores y las llevan a la colmena. La miel de abeja es actualmente el arma más poderosa de Osun así como uno de sus alimentos favoritos u ofrecimientos.

El agua de Oshún fluye dando y tomando vida. El agua tiene minerales, algas y plantas vivas del banco de los ríos, de esta forma provee de alimentos y nutrientes a los peces y otros fuerzas vivas marinas que viven en sus aguas.

Simboliza la maternidad, los partos, el amor maternal, la familia, la patria, la casa, la cocina, las masas, las mujeres, los ríos, el sentimiento, la imaginación.

Se caracterizan sus hijos por ser maternales, hospitalarios, caritativos, compasivos, receptivos, ahorrativos, con una excelente memoria, imaginativos, sensibles, románticos, buenos anfitriones, generosos, solícitos, protectores, patrióticos y algo introvertidos.  Son muy emotivos, susceptibles, hipersensibles a la crítica, caprichosos, variables, rencorosos, tímidos, fantasiosos, imaginativos, resentidos, lunáticos, perezosos, débiles, tacaños, celosos, con frecuencia sienten sentimiento de inferioridad y gustan de los manjares.

Ochún es la bella entre las bellas, es la dueña del amor, de la feminidad y del río.  Es el símbolo de la coquetería, la gracia y la sexualidad femeninas.  Mujer de Chango e íntima amiga de Elegguá, que la protege.

Siempre acompaña a Yemayá, vive en el río y asiste a las gestantes y parturientas.  Se le representa como una mulata bella, simpática, buena bailadora, fiestera y eternamente alegre, con el persistente tintineo de sus campanillas.  Es capaz de resolver tanto, como de provocar riñas entre Orichas y los hombres.

Es la más alegre, coqueta y disipada de todas, continuamente está en juerga, se pinta se mira en el espejo, se perfuma, es capaz de coquetear con todos.

El receptáculo es una sopera multicolor, con predominio del amarillo, llena de agua de río y con cinco otás.  Los otás deben ser recogidos al amanecer, del fondo de un río y se guardan en tinajas de barro.

Sus atributos son el abanico de sándalo o pluma de pavo real, pececillos, camarones, conchas, botecitos, espejos, joyas, corales marinos, sábanas, paños, bordados y todo objeto propio del tocador femenino, acheré, agogó, irukes y pañuelos.

Sus herramientas son cinco manillas, cinco odané, una media luna, dos remos, una estrella, un sol y de una a cinco campanillas.  En dependencia del camino, sus atributos pueden cambiar. Ochún Kolé lleva, además de todo lo anterior, cinco aguas, cinco carreteles de hilo, un machete, un mortero y una corona con veintiuna piezas.

Llevan cuentas amarillas o de ámbar.  Ochún Olodí, Ibú y Ochún Gumíi llevan cuentas rojas, verde esmeralda o amarillo mate.  Ochún Ikole las lleva ojo y ámbar.  Las sartas que sólo llevan corales (iyón), pertenecen tanto a Ochún como a Yemayá.

Se le saluda por Yalodde. La visten con una bata amarilla sujeta a la cintura por una faja que, sobre el vientre, lleva un peto en forma de rombo.  Al borde del vestido tiene un festón de puntas con cascabelitos colgantes.

Los animales son gallos, palomas, guineos, jicotea, patos, chivos castrados, venados (cuando era amante de Ochosi), gallinas, codornices (en el camino de Ochún Ibú Akuara), pavos reales, canarios y caimanes.

Las comidas de Ochún son palanquetas de gofio con miel, melao y caramelos.  Naranjas dulces de China, escarola, acelga, chayote, tamal, arroz amarillo y harina de maíz.  Ekó, ekrú y olelé con azafrán.  Alegrías de coco y todo tipo de dulces.  Ochinchin, comida litúrgica que se le ofrenda en el río antes de la iniciación de un iyawó.  Lisas, anguilas, mapos, dajaos, catibos, guajacones, biajacas, guabinas, camarones del río y langostinos.  Todos estos peces y mariscos del río, ahumados, se le ponen como aché.  La comida se sazona con almendros, berro, canistel, flor de agua, espinaca, perejil, boniato y calabaza.

Las flores son el girasol, guacamayos, botón de oro. Los perfumes el beriberi y el sándalo. Sus bailes son quizás, los más bellos y sensuales de todos.  Al subirse, ríe como Yemayá y agita sus brazos para que suenen las manillas de oro.  Sus manos bajan y corren a lo largo del cuerpo, como los manantiales y los arroyos descendientes de las colinas.  A veces hace ademanes de remero y otras imita los movimientos de la que muele en el pilón.  Generalmente danza con voluptuosidad y con las manos tendidas hacia delante, en imploración, y con sugestivas contorsiones pelvianas.  Pide, exige oñi (miel), símbolo del dulzor, de la esencia amorosa de la vida.

Las afecciones que protege son las de bajo vientre y partes genitales, la sangre, el hígado y todo tipo de hemorragias.

La leyenda de Ochún con Cuba

Ochún, la diosa del amor, de la miel, del río y de todas las cosas dulces, supo que muchos de sus hijos estaban siendo enviados a Cuba, y que allí, solitarios y tristes le echaban mucho de menos.  Ochún decidió irse a Cuba a consolarlos, quería bailar y regocijarse con ellos.

Ochún estaba preocupada porque tenía miedo al viaje. Impulsada por sus temores se fue a ver a su hermana Yemayá, la dueña del mar, y le dijo: «Yemayá, tengo que cruzar el mar, tengo que ir a reunirme con mis hijos que están en Cuba pero tengo miedo al largo viaje…Pero dime, tú que has estado en Cuba, tú que llegas a todas sus orillas, a sus playas. ¿Cómo es Cuba, cómo son los cubanos?»

«Cuba se parece mucho al África, Ochún.  Nunca hace frío, hay muchas palmeras y cocoteros, los ríos son mansos, las noches son largas.  Sin embargo, no todos los cubanos son negros como las gentes de aquí, los hay blancos y mulatos.»

Ochún, con voz apasionada, respondió a Yemayá: «Yemayá, lo que me has dicho de los cubanos me preocupa pues es algo nuevo para mí, por eso quisiera me concedieras dos dones.  Suavízame y alísame un poquito el pelo con las aguas de tu océano, y aclárame un poco la piel.  Así, cuando lleguemos a Cuba, no seré ni negra ni blanca y seré querida y adorada por todos los cubanos: Negros, mulatos, blancos, todos serán mis hijos.»

Yemayá con majestuoso y maternal gesto le concedió a Ochún los dones, siendo los cubanos agraciados con una patrona, una madre que físicamente encarna las características de todos sus hijos…La Virgen de la Caridad…Ochún…

¿Qué lugar ocupa Ochún en la santería cubana?

Ochún es una de las deidades que forman parte del panteón yoruba; es la diosa del amor, de las cosas dulces, de las voluptuosidades. Ochún derrama miel. No obstante, es una de las divinidades más consideradas y admiradas en Cuba, y una de las que inspira un mayor respeto. Es indiscutible que el hecho de que se le haya sincretizado con nuestra patrona católica de la Caridad del Cobre, contribuye de forma decisiva a que sea muy venerada y querida por todos los santeros y los cubanos en general. Por otra parte, los babalawos respetan mucho a Ochún. ¿Por qué? Porque también Orula la respetaba, y mucho.

Se cuenta que Orula, ya viejo, en una de sus andanzas por la vida no tenía qué comer, ni tenía con qué resolver otros problemas que lo aquejaban. En esa circunstancia, Ochún, que era su mujer, se atreve a adivinar, en contra de toda tradición y costumbre. Cuando Orula regresa a casa, encuentra sobre la mesa pescado, huevos, vegetales; y le pregunta: “¿Dónde conseguiste todo esto? O has metido a un hombre aquí que te ha pagado todas estas cosas, o has tenido que ver a alguien…” Y ella responde: “Vino un señor, y decidí hacerle una consulta…” Orula la mira pensativo y vuelve a preguntar: “¿Con cuál letra adivinaste? ¿Qué letra te permitió lograr que él quedara satisfecho con tus respuestas?” “Oché, el cinco” Y dice él: “Bueno, de ahora en adelante ese número será tuyo”. Por eso Ochún es tan importante para los babalawos. Ahora bien, no todas las Ochunes son iguales, ni todas las Ochunes que vinieron a la tierra, en sus distintos avatares o caminos, fueron de la misma condición. Unas eran muy serias y otras, quizás un poquito más alegres.

Oración a la Caridad del Cobre

Virgen Santísima de la Caridad. Bienaventurada Madre de Dios. Astro hermoso que sirves de guía a los pescadores. Te pedimos Santa madre de Dios que no apartes tu dulce mirada de nuestros hogares. Caridad, dicha del mundo, lumbre del Cielo. Dicha del pobre, fuego divino. Virgen Santa de la Caridad, líbranos del infortunio, de las enfermedades, epidemias, tormentas, rayos y centellas. Santísima Virgen de la Caridad ruega por nosotros. Dulce Virgen de la Caridad, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

RECOMENDADOS:

Escrito por: Redacción.
Patrocinado por Pacotillas - Envíos a Cuba




1 comentario

Los comentarios están cerrados