Critica Cardenal Jaime Ortega sincretización de la Virgen de la Caridad del Cobre con Ochún en presentación danzaría cubana “Afrodita, ¡oh, espejo!”

Critica Cardenal Jaime Ortega sincretización de la Virgen de la Caridad del Cobre con Ochún en presentación danzaría cubana “Afrodita, ¡oh, espejo!”

El cardenal Jaime Ortega se pronunció en la revista católica cubana “Palabra Nueva” sobre la obra danzaría presentada en Cuba, “Afrodita, ¡oh, espejo!”.

El particular denunciado por Ortega refiere que en esta presentación y han utilizado “entes deificados por la santería, para desencadenar entre ellos pasiones afrodisíacas”.

Además critica que “se han referido en más de una ocasión los medios de prensa y televisión, que para la difusión de la propaganda de la obra, asumen al orisha Ochún identificándolo con “nuestra Patrona”, la Patrona de Cuba”. Clasifica la obra de una “teomaquia, digna de los mitos griegos, en la que Changó y Ochún se enfrentan por celos”.

Fue extremadamente crítico con la sincretización que la santería cubana ha hecho del orisha Ochún con la Virgen de la Caridad del Cobre, tildándola de “confusión por tratar de asociar un mito africano, de la sensualidad y de pasiones amorosas”, con “una imagen nueva que no reconocen, pero les recuerda algún fetiche propio”.

Declara “que los pobres esclavos hayan sincretizado así su orisha es comprensible” pero que “después estas creencias ancestrales se hayan difundido al pueblo cubano en general, sobre todo en la segunda mitad del siglo pasado y hasta nuestros días, es poco afortunado y a menudo penoso”.

Cataloga en su carta al espectáculo de “lamentable y marcado folclorismo” y llega más allá criticando modas como la “del tatuaje, del uso de objetos metálicos incrustados en el cuerpo humano, de collares y de pulsos”.

Se declara en contra de los negocios “desde la cría de chivos para sacrificios rituales hasta la venta de paraguas blancos”, afines a la religión afrocubana.

Advierte que “resulta inadmisible que la autora, coreógrafa, y directora de la obra teatral “Afrodita, ¡oh, espejo!”, diga ante las cámaras de televisión que la danza presenta las pasiones desatadas entre changó y nuestra Patrona por cuestiones de celos”, catalogándola de actitud primitivista.

Termina su carta diciendo: “Si se quiere homenajear por simpatía religiosa, por gustos artísticos o por entrar en la corriente folclorista a la moda, al orisha Ochún, eso depende de la decisión y el gusto de un autor, pero no se identifique a este ente mágico con la Patrona de Cuba, lo cual constituye, además de un absurdo histórico, un pecado patriótico.”

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