Así era Kukine, la finca y mansión desde la que Batista huyó de Cuba en 1959

Así era Kukine, la finca y mansión desde la que Batista huyó de Cuba en 1959

La finca Kukine, al borde de la autopista del Mediodía, era la residencia campestre del expresidente cubano Fulgencio Batista y Zaldívar que, en sus últimos meses al frente de los destinos de Cuba, alternaba las noches entre el “Castillito” de Columbia y esta mansión (el Palacio Presidencial dejó de usarlo tras el ataque del 13 de marzo de 1957).

Tenía la propiedad una extensión de 17 caballerías con pastos de primera calidad y estaba dedicada a la producción de leche y frutos menores.

Batista que, desde el ataque del Directorio, sentía miedo por él y por su familia hacia vigilar todos los accesos de Kukine por las fuerzas armadas y tenía su guarnición permanente.

La casa de vivienda de la finca, una verdadera mansión, estaba cubierta por tejas acanaladas de color rojo y los portales y terrazas eran todos de maderas preciosas. Estaba dotada de instalaciones para que sus ocupantes disfrutaran de música indirecta. Contaba, además, con un pequeño cine con tres hileras de butacas en la que el presidente disfrutaba de los estrenos que llegaban al país en compañía de sus familiares y amigos. Batista, que casi siempre vestía de dril blanco, tenía un gran ropero con medio centenar de trajes de esta tela.

Fulgencio Batista Zaldívar con su hijo Roberto en la finca Kukine. Foto del 1957

Frente a la entrada, había mandado Batista a construir un lago artificial rodeado de palmas y en su cercanía una capilla en la que se oficiaban misas.

Los jardines eran muy bellos, con esculturas y obras de arte y la mansión contaba con dos piscinas, una para adultos y otra para niños. Muy cerca de esta piscina, existían varias cabañas y un bar muy lujoso al que rodeaban antiguas campanas de ingenios cubanos y tinajones camagüeyanos.

El expresidente, que era un gran coleccionista, destinaba una enorme habitación en la que se guardaban numerosas reliquias antiguas y obras de arte de gran valor. La mayor parte de esta colección quedó atrás cuando huyó de Cuba en la madrugada del 1ro de enero de 1959.

La noche del 31 de diciembre de 1959, el presidente Batista citó en Kukine a sus principales colaboradores y les informó su decisión de dejar el país y abandonar el país. Dio algunas instrucciones, repartió un par de abrazos y partió hacia el aeropuerto militar de Columbia para nunca más regresar a Cuba.

Escrito por: Redacción.
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